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Caracas / Venezuela -
 


Habla el Comandante del Ejército Venezolano, General Raúl Baduel - Parte I, II y III
Heinz Dieterich Steffan / Rebelión.org (España) - 09/03/04

Parte I

Fuerte Tiuna, 3.3.2004

Una violencia no sostenida por un ideal certero

H.D. ¿Los actuales disturbios son una amenaza real para la estabilidad del gobierno y del Estado o es algo marginal?

R.B.
En un principio debo decir que es deplorable que se apele al uso de la violencia cuando existen mecanismos constitucionales y democráticos de participación. Se trata del uso de una violencia irracional que no está sostenida por un ideal certero. Tengo la convicción que esta violencia sólo representa a grupúsculos minoritarios.

Como soldado y como seguidor del Tao Te Ching de Lao Tze, entiendo que nunca hay que subestimar al adversario, porque si subestimamos al adversario perdemos nuestro mayor tesoro y nuestra mayor fortaleza, que es el amor. Yo siento que en un amplio segmento del pueblo, lo que prevalece es el amor, la conciencia ciudadana y un despertar de participación. En todo caso, aquellos que rechazan esta situación, y piensan que por el apoyo de los medios de comunicación pueden pretender forjar una matriz de opinión distinta, solo están reaccionando ante la perdida de prebendas y privilegios.

Creo que esos factores extremos que han promovido este expediente del foquismo violento, sin ningún sustento, como ya dije, no se pueden subestimar; pero tampoco debe magnificarse su importancia. No van a hacer caer al gobierno ni a las autoridades en un desatino de sobredimensionar esta situación y darles la justificación que lamentablemente andan buscando: que es propiciar muertes y daños, para seguir forjando esta campaña mediática, no sólo para la audiencia interna de nuestro país sino en el ámbito internacional.

Haití y Venezuela

H.D. ¿Hay algún paralelismo entre lo que pasó en Haití y lo que está sucediendo en Venezuela?

R.B. Bueno, algunos factores externos han pretendido aprovechar, en mi visión, de una manera irresponsable y sin ningún respeto por la autodeterminación del pueblo haitiano, las circunstancias extremas que lamentablemente ha vivido ese país sumido en la pobreza., para avanzar sus propios intereses, en lugar de concitar la atención del resto de los países en el sentido de propiciar, que mejoraran las condiciones en la isla.

Más bien me parece que se ha querido establecer un formato, tratándose de presentar una vitrina ante el mundo para enseñar que esto podría hacerse extensivo a otros países y, muy particularmente, hacia nuestro país. Por que hemos vistos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos y sus muñecos de ventrílocuo internos repitiendo, que debamos tender la mirada hacia Haití porque esto es lo que podría venir.

Y algunos de esos muñecos de ventrílocuo lo dicen con convicción como si ya les hubiesen dado el libreto de que eso es lo que deben decir. Y como si ya les hubiesen asegurado que eso es lo que están dispuestos a hacer, esos factores pasan acá, en nuestro país.

¿Intervención bélica en Venezuela?

H.D. El Presidente Chávez reveló el domingo que se interceptó una comunicación que hablaba de un plan de acercamiento de buques militares estadounidenses a las costas de Venezuela, en los próximos días. ¿Existe un peligro real de hostilidad bélica?

R.B. En principio debo aclarar que esto es un asunto delicado, porque entraña que cualquier opinión ---y mucho más aún, dada mi condición de soldado más antiguo del componente del ejército de las Fuerzas Armadas--- tiene mucho significado.

Sin embargo, ante esta pregunta podemos remitirnos a los hechos del golpe de Estado de Abril del 2002. Allá hay pruebas fehacientes y contundentes de que hubo presencia de navíos de guerra y de aeronaves de uso militar en las aguas territoriales venezolanas; algunos estuvieron incluso a las diez millas de las costas venezolanas por el sector de Falcón, proviniendo del norte de la península de Paraguaná.

Y por allá, en Curazao y Bonaire hay países que tienen bases militares (estadounidenses - Heinz Dieterich). Como soldado pienso que cualquier acción de este tipo podría hacerse, como yo lo señalo, por interpósita persona; vale decir, a través de la instrumentación del Plan Colombia, pretender generar una situación de conflicto con la República de Colombia que sirva como excusa para una intervención.

Equilibrio militar Colombia y Venezuela

H.D. ¿Hay sectores en las Fuerzas Armadas colombianas dispuestas a participar en un proyecto de este tipo de Washington?

R.B. No podría aseverarlo porque no puedo erigirme como representante ni vocero de las Fuerzas Armadas colombianas. Lo que sí preocupa es, realmente, que Colombia acaba de adquirir de España tanques de guerra, AMX-30.

España tiene que salir de su excedente de carros de combate, que según los planes de la OTAN no deben superar el número de alrededor de trescientos. Por lo que se conoce, España tiene planes de conservar sus tanques alemanes "Leopard" y de adquirir vehículos italianos "Centauro". Una de las condiciones para poder hacer esto es destruir, desmantelar, vender o, podríamos decir, rematar los M-60, que son muy pesados, sobre todo para un teatro de operaciones como el nuestro, y los AMX-30 que todavía, de alguna manera, siguen siendo unos tanques muy pesados para estos terrenos.

Las informaciones a través de los medios de comunicación dicen que la adquisición de esos sistemas es para el combate al narcotráfico, y todas esas cuestiones. Bueno, siendo un soldado de infantería paracaidista, pero que puede decir que ha acumulado muchas experiencias ---por ejemplo, he sido comandante de la Cuarta División Blindada--- nos llama poderosamente la atención esta excusa. El uso de esos AMX-30 es muy limitado, sobre todo por la topografía colombiana. Y realmente debemos tener muy presente que esto sigue potenciando el desequilibrio y el desbalance militar entre la República de Colombia y la República Bolivariana de Venezuela. Tenemos entendido, también, que las adquisiciones no se limitan a esa compra a España sino que se adquiere también vehículos de reconocimiento "Dragón".

Por lo tanto debemos hacer un seguimiento permanente y aspiraríamos por los nexos de hermandad que nos unen con la República de Colombia históricamente, que no se albergara en algunos sectores de ese país hermano la intención de convertirse en un ariete de amenaza hacia Venezuela.

Parte II

La frontera Venezuela-Colombia

H.D. ¿Las compras colombianas de tanques obligan a Venezuela a aumentar su poderío militar en la frontera?

R.B.
Nosotros tenemos un despliegue permanente en la frontera. Venezuela siempre ha mantenido una presencia activa militar en esa frontera. Estamos concientes y aspiraríamos a que el pueblo hermano de Colombia saliera de esa espiral de violencia generalizada que le aflija ya por más de cincuenta años.

Pero también, como Estado soberano, a Venezuela le asiste el derecho de demandar a la República de Colombia que tome todas las acciones para que Venezuela no fuese objeto de las consecuencias que este proceso de violencia generalizada produce en esa franja fronteriza, que se ha determinado como la más activa de América Latina.

Nosotros tenemos una frontera terrestre de aproximadamente 2,300 Km lineales, con más de un sesenta por ciento de espacios de paso franco que, a veces, no está significada de una manera exacta y donde hay un flujo permanente de personas.

Otro aspecto es que este proceso de violencia generalizada ha generado desplazamientos masivos de población, fenómeno que podría ser utilizado como un caballo de Troya, para justificar, mediante una intervención de una fuerza de paz, una intervención en Venezuela.

Porque si acaso se planteara esto como excusa de parte de algún organismo internacional, por ejemplo la ONU o la OEA, se podría utilizarlo para decir que es necesario colocar unas fuerzas de paz en el area ---que tendríamos que ver qué tanto tendrían realmente de fuerzas de paz---. Y la lógica indica que una de las demandas sería colocarlas en territorio venezolano, no del colombiano.

Esto por lo siguiente. Si uno analiza la situación colombiana, y con todo respeto lo hago, uno puede determinar que de hecho hay ahí dos Estados, o más de un Estado. Podríamos decir que hay un Estado que tiene su sede en Santa Fé de Bogotá y otro Estado que tiene su sede de gobierno en San Vicente del Caguán.

Hemos visto por los medios de comunicación como a veces ha habido reuniones de Presidentes o representantes del gobierno de la República de Colombia con estos factores generadores de violencia, y uno ve que los líderes y los jefes militares de estos factores generadores de violencia le hacen un recibimiento al jefe de Estado colombiano, con una parada militar y con todo el boato y el protocolo de una recepción de un jefe de Estado a otro jefe de Estado.

H.D. Ha habido una serie de ataques armados de paramilitares colombianos en territorio venezolano. ¿Cómo pueden evitarse esos ataques?

R.B. Hay un flujo permanente de nacionales colombianos hacia nuestro territorio y ellos pueden enmascararse.... Sin embargo, muchas veces nos ha llamado la atención que cuando las Fuerzas Armadas colombianas hacen movilizaciones hacia algún sector contiguo a nuestra frontera, que tales movilizaciones coinciden con algún accionar de esas fuerzas que se denominan comúnmente "paramilitares".

H.D. El Presidente ha dicho que helicópteros militares de Estados Unidos aterrizaron en el aeropuerto Maiquetalia de Caracas durante el golpe de Estado de abril del 2002.

R.B. Hay testimonios de algunos profesionales militares, sobre todo de la aviación militar, que trabajan en los centros de control aérotáctico en el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Caracas, que afirman haber observado esos aviones.

En algunas ciudades combinamos el uso de los aeropuertos civiles con el de bases militares. Con ese binomio se ahorran costos de construcción y también se garantiza una seguridad militar en caso de algún despliegue o de alguna situación que así lo amerite.

En ese sentido, se tiene confirmada la presencia de helicópteros Black Hawk estadounidenses los días 11, 12, 13 de abril, del golpe de Estado, en la base Luis del Valle García o en el aeropuerto de Barcelona, respectivamente, porque la base Luis del Valle García comparte la pista de Barcelona, aquí en el Estado de Anzoátegui.

H.D. ¿O sea, hay mucho trasfondo del golpe que no se ha aclarado todavía?

R.B. Realmente, como te señalé al principio, Heinz, debo ser muy cuidadoso en las declaraciones que emita, porque por mi condición de soldado en actividad, debo dar ejemplo manifiesto de obediencia, subordinación y disciplina. Y este asunto entraña o puede entrañar algunas cuestiones relativas a la política exterior de Venezuela, que es una facultad expresa del Señor Presidente de la República.

Sin embargo, él ya ha señalado y lo ha hecho público que no hay una explicación fehaciente en este caso, como tampoco en el de los navíos de guerra estadounidenses, que te señalé con anterioridad, por allá en las inmediaciones de la península de Paraguaná.

Hay videos de la pantalla de un radar estadounidense en la península de Paraguaná, que por convenio operábamos, donde se observa que un navío penetra en esos días del golpe de Estado en aguas venezolanas, se coloca surto aproximadamente a diez millas de la costa venezolana y desde este navío se notan las trazas de vuelos de aeronaves; y las características de esas aeronaves indican que fueron de tipo helicóptero, lo que nos puede llevar a presumir que era un navío portahelicópteros.

Esto se puede determinar, Heinz, porque todo navío y toda aeronave, civil o de uso militar, tiene unas características que se llama el modo y la traza, que es como un signo identificador de ese navío. Más, según me han explicado los conocedores de la materia, hay una clasificación de tres grupos. El primer segmento de traza y de modo, normalmente, se le asigna a navíos o aeronaves de uso civil y los segundos y terceros se le asignan a navíos o aeronaves de tipo militar.

Y las trazas y los modos que daban este navío y esta nave eran de la clasificación del segundo y tercer tipo. Además, me han explicado que este radar no tiene capacidad de simulación. Lo que la pantalla reflejaba era lo que en tiempo real estaba sucediendo.

H.D. Pasando a la situación interna. La subversión, además de métodos tradicionales, como la quema de cauchos, usa francotiradores. ¿Qué sabemos sobre esos francotiradores? ¿Son profesionales con equipos especiales?

R.B. En los sucesos actuales hay algunas similitudes con los hechos que ocurrieron en eventos anteriores en nuestro país y, muy particularmente con los formatos que se realizaron durante el golpe de Estado de abril del 2002.

Hoy tuve el reporte del Comandante de la Cuarta División Blindada que ante la presencia de una concentración en las inmediaciones del Fuerte Paramacay en Valencia se detectó la presencia de francotiradores en un edificio.

Se utilizó un vehículo blindado ---no un tanque de guerra, quiero hacer esa aclaratoria--- para investigar la situación. Se trata de un vehículo blindado de fabricación alemana que en este caso era muy apropiado para aproximarse a las inmediaciones del edificio, desde donde se estaba recibiendo fuego de francotiradores. Y este vehículo tiene en sus parabrisas delanteros y también en el casco del vehículo impactos, cuyas características nos hacen presumir que eran proyectiles de calibre 7.62 o similar de un arma larga, utilizada normalmente por francotiradores.

H.D. ¿Cualquiera puede usar ese tipo de armas o se necesita un entrenamiento?


R.B. No, normalmente, al menos en el medio militar, aquellos profesionales que tienen habilidades especiales y particulares en el disparo y tienen altos estándares de acierto, tienen, digamos altos promedios en tiros de precisión, normalmente se les da un entrenamiento como francotiradores.

Parte III

H.D. ¿Cómo neutralizar a los francotiradores?

R.B. Quiero hablarte primero de la manipulación de este asunto por muchos medios de comunicación que focalizan las imágenes en el accionar de los organismos de seguridad del Estado. Muchas veces esos medios han querido manejar este asunto como un exceso de los organismos de seguridad, de allanar edificios y residenciales, y sobre todo, procediendo como con una actitud de atropello y no como resultado de un estado de necesidad.

Cuando hay disparos que se determinan son hechos por francotiradores, existe la necesidad de neutralizar a esos francotiradores. Y una de las manera es, acceder a las edificaciones donde se encuentran, para detenerlos. Entonces se ha querido manejar esa necesidad de mantener el orden público, como si fuera un asunto de violación de los derechos humanos por parte de los organismos de seguridad.

H.D. Anoche disparó un francotirador alrededor de diez veces contra el edificio del Canal estatal de televisión (VTV), hiriendo a un guardia nacional. En términos policíacos o militares: ¿como puedes neutralizar a esos francotiradores en un entorno urbano como Caracas?

R.B. Es complejo. Nosotros hemos desplegado aeronaves, sobre todo, de tipo helicóptero, que ante una situación de este tipo ---con una dotación de personal de contrafrancotiradores, es decir, francotiradores que tienen la orden de neutralizar a otros francotiradores--- hacen un reconocimiento periódico.

Sin embargo, es bastante compleja la tarea. Tú conoces bien a esta ciudad. Caracas tiene muchos espacios confinados con edificaciones de mucha altura y todo indica que esta gente actúa con el fin deliberado de causar mucho daño y generar una especie de terrorismo sistemático y selectivo, buscando, al mismo tiempo, poner en entredicho la política de los organismos de seguridad.

H.D. ¿No es necesario o no se ha pensado en que especialistas del ejército hagan patrullajes contra esos francotiradores? ¿O no se quiere involucrar al ejército?

R.B. En la región capital ---efectivos de la Fuerza Armada, representada primordialmente por efectivos de la Guardia Nacional (GN), pero también por efectivos de la Policía Militar (PM)--- se ha estado ejecutando acciones de patrullaje con una intención preventiva, a fin de disuadir a quienes pretendan realizar actos de este tipo.

Esta política de la Fuerza Armada tiene una base constitucional. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela nos dio por mandato garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico. Esto implica tres tareas fundamentales: 1. la defensa militar; 2. la cooperación en el mantenimiento del orden interno y, 3., la participación activa en el desarrollo de la nación.

En la segunda estipulación está la base legal-constitucional de actuación de todos los componentes de la Fuerza Armada para que sea garantizado el orden interno del país.

H.D. ¿Las Fuerzas Armadas tienen el armamento necesario para ese tipo de problemas, como, por ejemplo, equipos de visión nocturna, o falta esa tecnología?

R.B. No, tenemos esa tecnología y tenemos personal entrenado y capacitado en esas labores.

Claro, como ya he señalado, son tareas bien complicadas. En muchos casos, cuando se coloca un francotirador o un terrorista de estos para llevar a cabo agresiones armadas, tiene el apoyo mínimo de alguna gente ahí que le facilitan su evacuación de la zona.

Y como somos respetuosos de las normas constitucionales y legales se veía muy complejo un allanamiento colectivo en una edificación. Es decir, en muchos casos se hace un uso perverso de estos derechos que están garantizados en nuestra Constitución.

H.D. En cualquier país del mundo la policía revisaría inmediatamente el edificio en caso de que un francotirador con ayuda de la gente del edificio tratara de asesinar a alguien: ¿o estoy equivocado?

R.B. No. Nosotros vemos en los medios de comunicación que en países, como Estados Unidos, una persona por no acatar estrictamente las indicaciones que le de un agente de una policía, justifica a veces neutralizarla mediante el uso directo de armas de fuego, con la consecuencia de la muerte de ese potencial agresor. Esto lo hemos visto muchas veces.

H.D. ¿Y por qué no se puede hacer aquí?

R. B. Porque nuestro gobierno y nuestras autoridades están muy conscientes de que no deben caer en esa trampa. Porque, como ya te señalé, aquí hay muchos medios de comunicación que reportan de una manera muy sesgada sobre el actuar de las fuerzas del orden, y entonces se pretende explotar la imagen de agresor y violador de los derechos humanos, de las fuerzas públicas.

H.D. Resumiendo: Entonces, ¿tu no ves ningún peligro en ese proyecto de subversión que se está implementando y que, si estás de acuerdo, lo llamaría el Tercer Golpe de Estado?

R.B. Yo tengo un uso cuidadoso de los términos. Tú recuerdas que el Tribunal Supremo de Justicia falló que en abril del 2002 no hubo un golpe de Estado en este país. Con este falló nos pusieron en una situación bien sui generis, porque ahora Venezuela tiene el rarísimo privilegio de escribir una nueva teoría sobre hechos de esta naturaleza y con un novísimo glosario de términos. No lo podemos llamar golpe de estado, ni insurrección, ni conspiración, porque ninguna de esas acepciones cabe en la sentencia de ese Tribunal Supremo de Justicia.

Sin embargo, si utilizamos la terminología que es de uso común en el ámbito internacional, entonces es evidente que hemos estado aquí en un golpe de Estado continuado, con la pretensión deliberada correspondiente.

Cuando yo abordo esto con el personal militar explico que tal vez todavía no tenemos los elementos ni la perspectiva suficientes para precisar que nosotros hemos podido estar envueltos en un nuevo tipo de guerra societal, que entre otros, analiza Alvin Toffler en su obra La Guerra del Futuro, en la cual ya no es estrictamente necesario que dos fuerzas convencionales se enfrenten en un teatro de guerra, sino que mediante esas acciones de tipo psicológico puede generarse un clima de tensión y desestabilización para dar al traste con un gobierno legal y legítimamente constituido, que se ha sometido a consultas electorales ya en repetidas ocasiones.

No cabe duda, de que aquí hay medios de comunicación que son lo que nosotros, los soldados, llamamos auténticos vehículos de una guerra psicológica.

H.D. ¿Como Comandante del Ejército puedes aportar más para la defensa del proceso bolivariano que cuando eras Comandante de la Cuarta División Blindada?

R.B. Se ha pretendido decir por ahí que me dieron esta posición que ocupo actualmente, prácticamente para neutralizarme; que ese trata de una posición meramente administrativa.

Si bien es cierto que la doctrina operacional del ejército venezolano impone que la tarea primaria de un Comandante de un componente, en este caso, el ejército, consiste en organizar, equipar y adiestrar al componente terrestre y en el caso de su empleo operacional, ponerlo bajo las ordenes de un comando operacional, también es facultad de mis superiores y, de hecho, he recibido misiones en este sentido, que me dan y que me garantizan que ejerzo funciones de mando operacional del componente terrestre.

Por lo tanto, como yo he aprendido a asumir esas críticas o esas pretensiones de minar lo que podría ser mi estima y mi prestigio dentro del componente de las Fuerzas Armadas, ni siquiera dedico tiempo o esfuerzos en analizar esas banalidades.

En este momento puedo afirmar que nuestra sagrada misión está contenida en el espíritu y letra de la Constitución nacional bolivariana republicana y cada día nos vemos más cohesionados dentro de este espíritu.

Hubo un grupo de camaradas de armas que se apartaron de su senda del deber y que se agruparon ---motivados por apetencias personales de prebendas o por ansias del poder--- en una plaza pública, la Plaza Francia en Altamira, acá en la ciudad capital y proclamaron a los cuatro vientos que tenían el apoyo del 80 por ciento de las Fuerzas Armadas, estafando a aquellos que creyeron en ellos.

Las pruebas de la cohesión de la Fuerza Armada y de su compromiso con la preservación de los supremos intereses y altos cometidos del Estado venezolano, son contundentes, y sobre esto no hay duda alguna.

H.D. ¿Quieres agregar algo?


R.B. Sólo decir que me agrada sobremanera tener este encuentro contigo y unir mi voz como ciudadano y soldado a demandar de todos aquellos sectores que creen que el uso de la violencia es el camino apropiado, que entiendan que la amplia mayoría de nuestro país es amante de la paz y que anhelan que esas diferencias se diriman en los espacios del diálogo y de la democracia.

Aprovecho esta oportunidad, una vez más, para hacer un llamado a la confraternidad y a la convivencia pacífica en nuestra Patria bolivariana.


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