Algunos obstáculos para lograr la demarcación
de las tierras y hábitats de pueblos y comunidades
indígenas
Lusbi Portillo / Soberania.info
- 08/03/04
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La agresión que se estructuró en la frontera del
Zulia trastoca los intereses históricos de los indígenas
de lograr por parte del Estado venezolano el reconocimiento jurídico
y político de sus territorios y hábitats.
Esta agresión se inicia desde los tiempos de la conquista
y la colonización, se moderniza con la llegada de los capitales
multinacionales de petróleo (Shell
y Creole) y la extensión
de los linderos agropecuarios hacia sus tierras planas y el piedemonte
de la Sierra de Perijá, que no sólo redujo a sangre
y fuego a los pobladores ancestrales de la selva, sino que la "privatiza" y
la transforma en caminos, carreteras y en enormes extensiones de
paja cruzada por doquier por alambres de púas y portones
cerrados con candados.
Hoy el Estado, sus instituciones y el nuevo
Gobierno continúan
el camino de la complicidad cuando hoy se involucran con los capitales
carboneros transnacionales en la profundización del modelo
de enclave minero exportador, transformándose ahora el carbón
en el motor del desarrollo exógeno propuesto para el Zulia.
Los
indígenas perdieron el Lago de Maracaibo y sus orillas,
sus tierras planas y parte del piedemonte de la Sierra de Perijá;
en la Guajira se acentúo el éxodo de los indígenas
a la ciudad de Maracaibo y sus espacios ancestrales los comparten
hoy con pobladores criollos. Los Añúu se extinguen,
muy pocos, como los pobladores de Nazareth, se consideran Añúu
y en capacidad de enfrentarse al modelo minero carbonífero
portuario vial propuesto por la empresa arubana Inter-American
Coal desde la cuenca de los ríos Cachirí y Maché hasta
el Golfo de Venezuela en las tierras del Cacique Nigales, las islas
San Bernardo/San Carlos.
Tanto ayer como hoy, la lucha de los indígenas por la tierra
y sus aguas no tiene un mero carácter local o nacional,
todo lo contrario se enmarca en una planificación que obedece
a asociados intereses foráneos y de criollos cuya existencia
comercial depende del éxito de la dependencia que origina
en nuestra patria este modelo primario exportador.
Así como cronistas y misioneros en épocas de
la conquista y la colonia registraron el asesinato de indígenas
y la reducción de sus territorios, así mismo la prensa
local y la antropología contemporánea recogen el
genocidio y ecocidio que las empresas petroleras norteamericanas,
inglesas y holandesas y algunos ganaderos de Perijá ejecutaron
contra los indígenas Barí y Yukpa y sus hábitats. A
manera de ejemplo, según los estudios realizados se calcula
que el territorio de los indígenas Barí para 1700
era de 35.00 km2 , para 1900 16.000 km2 , para 1983 1942 km2
en Venezuela y 840 km2 en Colombia.
El modelo depredador primario
exportador del carbón que
se inicia al Noroeste del estado Zulia a través de Corpozulia/Carbozulia conjuntamente
con las multinacionales del carbón RAG Coal
International, Anglo-American Coal (quien compra las acciones a
la Shell) [Carbones del Guasare, S.A.] e Inter-American Coal [Carbones
de La Guajira, S.A.] hoy amenaza no sólo con extenderse
a lo largo de todo el piedemonte de la Sierra de Perijá sino
por todo el estado convirtiendo así al Zulia en Zona de
Sacrificio.
Este modelo de desarrollo, que se inicia en
el municipio Mara, en mina Paso Diablo (1987), por parte de la empresa
mixta Carbones del Guasare, S.A. y posteriormente en el municipio
Páez,
en Mina Norte (1994), por parte de la otra empresa mixta de Carbozulia
Carbones de La Guajira, S.A., hoy amenaza las aguas superficiales
y subterráneas de la cuenca de los ríos Guasare,
Socuy y Cachirí a través de nuevas minas a explotar
por parte de Carbones del Guasare, S.A. (18.5 MMt/a), Carbones
de La Guajira, S.A. (4MMt/a), Carbonífera Caño Seco,
C.A. (2 MMt/a), y Carbones del Socuy, C.A. (2MMt/a). El carbón
de la cuenca del Socuy se transportará a través una
vía ferroviaria de 8.5 kilómetros hacia un puerto
a construir en el poblado indígena Wayúu
Pararú,
afectando así todo la Guajira; así mismo el carbón
de las cuencas de los ríos Guasare y Cachirí se transportará en
gandolas al Terminal Carbonero de la Isla San
Bernardo, primer
modulo de Puerto América.
En esta misma área Corpozulia se dispone
a arrendar nuevas minas de carbón a las empresas Minera
MAICCA, C.A. (Tomen, TransMar Coal y Excel) y a la KTK
Minería de Venezuela,
C.A., de esta manera se espera en la Subregión
Guajira movilizar a mediano plazo aproximadamente 30 millones
de toneladas de carbón
al año, sin incluir el proveniente de minas particulares
del Cerrejón Colombia, tal como lo expresa el Plan
de Manejo General de Puerto América y los estudio de Términos
de Referencia del Terminal Carbonero de la Isla de San Bernardo.
El impacto de transporte de carbón de Cerrejón así como
el de la carretera de la mina Cachirí no fue tomado en cuenta
en el Estudio de Impacto Ambiental del Terminal Carbonero de la
Isla de San Bernardo.
Este modelo minero portuario vial fue rechazado
por parte de la dirigencia Wayúu, vecinos
y pescadores de Mara y Padilla en Páez (El Escondido, el 18/05/02), en Mara (Cuatro Esquina,
11/07/02 y 18/10/02) y en Almirante Padilla (Isla de San Carlos,
el 19/05/02) en las presentaciones públicas convocadas por
las empresas Inter-American Coal Holding, N.V., Trans-Coal de Venezuela,
C.A., Royal Haskoning e INESPA, así como en las convocadas
por Carbozulia, Carbones del Guasare, S.A. y la Alcaldía
de Páez en los auditorios de la Escuela Fe y Alegría
(09/11/02) y Toro Sentado (26/11/02) en Paraguaipoa. Este rechazo
se reforzó a través de varias Asambleas de Ciudadanos
apelando al artículo 70 de la Constitución de República
Bolivariana de Venezuela. Toda esta documentación (copias
de artículos de prensa, cartas, actas de Asambleas de Ciudadanos,
entre otras) fue remitida a la Ministra Dra. Ana Elisa Osorio,
al Lic. Norberto Rebolledo Director de Calidad Ambiental y la Ing.
María del Carmen Díaz Directora de POA del Ministerio
del Ambiente y los Recursos Naturales (MARN).
Por iniciativa de estos
sectores indígenas la propia Ministra
Osorio visitó Mina Norte (01/02/03) y realizó dos
asambleas con la población, una en el Auditorio
de Fe y Alegría en Paraguaipoa, municipio
Páez (02/02/03)
y otra en el poblado La Eneita, en Mara (17/05/03). A partir de
esta convivencia y al escuchar el rechazo al modelo carbonífero,
en senda reuniones la Ministra cuestionó la minería
y jerarquizó la importancia del agua para la vida y el desarrollo
endógeno. Igual actitud mostró el propio Presidente
Hugo Chávez cuando visitó la comunidad Barí Saimadoyi.
Corpozulia,
en la gestión de su presidente saliente Ing.
Santiago Bautista, afianzó la necesidad de ejecutar
los proyectos de explotación minera Río de
Oro (47.700
has.) y Tukuko-Aricuaizá (78.256,80 has.)
en tierras indígenas
del piedemonte de la Sierra de Perijá y
la importancia para ello de quebrar "la oposición
de algunas comunidades indígenas" a
través de incluirlos en los contratos de arrendamientos
a firmar con los capitales del carbón "como potenciales
accionistas" (Hacia la Minería del Futuro, Corpozulia,
2002: 8 y 11) lo cual resultaría un método perverso
de acelerar el etnocidio y el ecocidio en estos espacios humano
y físicos
perijaneros.
Estos proyectos minero portuario viales cabalgan sobre
el desarrollo turístico, agrícola, pecuario y pesquero de la subregiones
Guajira y Perijá, contra el recurso agua y la producción
de oxígeno de los bosques y ríos que de manera paralela
corren sus aguas de Oeste a Este conformando la cuenca interior
del Lago de Maracaibo.
Desde los primeros intentos de deforestación y expropiación
de haciendas y finca para darle paso a la creación de la
mina Paso Diablo y posteriormente a Mina
Norte los indígenas
Wayúu, campesinos y productores agropecuario se opusieron
a sus aperturas, hoy es el polvo del carbón, la escasez
y la contaminación del agua y los numerosos muertos y lisiados
en los choques generados por las gandolas transportadoras de carbón
lo que movilizan las protestas de los vecinos.
En Perijá, más de una década llevan manifestando
públicamente los indígenas Barí y Yukpa su
rotundo rechazo a estos proyectos por considerarlos atentatorios
a sus modos y calidad de vida y a su permanencia en la Sierra
de Perijá. Varias han sido los enfrentamientos con mineros
y ganaderos terrófagos y las gestiones ante el Estado en
aras de que los Gobiernos de turno (Jaime
Lusinchi, Carlos Andrés
Pérez, Rafael Caldera y Hugo Chávez) deroguen estos
proyectos mineros y en un acto político jurídico
les asignen parte de sus tierras despojadas a sangre y fuego por
petroleros y ganaderos.
Estos proyectos mineros que antes no eran
más que iniciativas
dispersas de Corpozulia o de empresarios privados hoy se estructuran
a nivel internacional dentro de la estrategia estadounidense de
globalización denominada ALCA/IIRSA.
De los doce Ejes de Integración propuestos por el Banco
Inter Americano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina
de Fomento (CAF) para América del Sur, el Eje Andino al
entrar a Venezuela adquiere el nombre de Eje de Desarrollo Occidental
que al analizarse aparece el carbón como su el elemento
dinamizador.
Al revisarse para Venezuela los proyectos del
Banco Mundial,
del Banco Inter-Americano de Desarrollo, de la Corporación
Andina de Fomento, de los Gobiernos de Holanda, Estados
Unidos y Colombia, de las empresa Royal
Haskoning, Alkyon, Anglo American Coal, RAG Coal International,
Inter-American Coal Holding, Trans-Coal, Tomen, TransMar Coal,
Excel, entre otras, vemos que
coinciden con la propuesta de desarrollo concebida también
por los Ministerios de Planificación
de Desarrollo (Plan Nacional de Desarrollo Regional 2001-2007),
Energía y Minas, del Instituto Autónomo de Ferrocarriles
del Estado (IAFE) y de la Corporación para el Desarrollo
de la Región Zuliana (CORPOZULIA).
Esta acción minera atentatoria a los intereses de los indígenas
hoy se complica con la puesta en marcha del Plan
Colombia. La guerra
se ha trasladado a la Sierra de Perijá, agresores y victimas
se han desplazado a estos espacios perijaneros,
por ello se habla de la presencia de narcotraficantes, paramilitares,
sicarios, guerrillas, refugiados, desplazados colombianos, ACNUR,
secuestradores, hampa común, ganaderos, Ejército,
Guardia Nacional, entre otros actores.
Esto ha servido para montar una guerra paralela
diplomática
político mediática desde Washington, Bogotá,
la Coordinadora Democrática y la Gobernación del
Zulia para obligar al Gobierno nacional, al Ejército venezolano
y a la Guardia Nacional a realizar incursiones,
donde la mayoría
de las veces los principales victimas son los campesinos, desplazados
y los indígenas, tal como ocurrió en los meses de
agosto y septiembre de 2003 por parte del Ejército venezolano
o en diciembre también del año pasado por parte del
Grupo Antiextorsión y Secuestro (GAES) de la Guardia Nacional
y del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas
(CICPC), o en febrero de 2004 por parte del Ejército venezolano.
Los
cuerpos de seguridad del Estado están obligando en estas
últimas incursiones a los tres sectores sociales antes mencionados
a abandonar las tierras de Guasare, Socuy, Cachirí y el
Diluvio, pero al mismo tiempo Carbones
del Guasare, Carbones de La Guajira, COSILA y Carbonífera Caño Seco vienen
presionando a los campesinos e indígenas Wayúu a
vender sus tierras, pero lo más grave del asunto que el
Instituto Nacional de Tierra (INTI) se niega a emitir Cartas Agrarias
a campesinos y Wayúu en los tres municipios que conforman
la Subregión Guajira, es decir en los espacios donde se
ubican los proyectos mineros del Socuy y Cachirí, la vía
ferroviaria, las carreteras y los puertos Pararú y el Terminal
Carbonero de la Isla San Bernardo, primer modulo de Puerto América.
Por
esta razón los integrantes de la Comisión de
Demarcación de Tierras y Hábitats de Pueblos y Comunidades
Indígenas está contra la pared, debe de
dilucidar si estas tierras, en el Gobierno del Presidente Chávez,
se les restituirán a los indígenas a través
de su auto demarcación o por lo contrario terminarán
de ser entregadas a los capitales financieros y mineros foráneos
para ejecutar la propuesta del Eje de Desarrollo
Occidental, brazo
final del Eje de Integración Andino dentro
de los parámetros
globalizadores del ALCA/IIRSA (Integración de la
Infraestructura de Sur América), sólo que
está disposición
se le escapa a sus atribuciones, por ser asunto de alta política
de Estado. He allí la duda sobre la pertinencia de esta
comisión, muy en especial de las comisiones regionales,
pues éstas no tienen poder de decisión,
lo cual es una contradicción
ya que allí es donde se encuentran los verdaderos representantes
de las comunidades indígenas. Estas comisiones no tienen
políticas ni dinero, la burocracia y la inercia las vienen
acabando.
Recordemos que al interior de ésta comisión todos los
días
los representantes indígenas deben debatir con los representantes
de organismos que por definición de Estado deben defender
la minería y el Eje de Desarrollo Occidental. De
esta manera se entrampó la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela, que obliga al Gobierno a los dos años
de su promulgación a tener demarcadas las tierras de los
indígenas, hasta la fecha no hay voluntad política
para hacerlo, consideramos que se está buscando la manera
elegante de demarcar las tierras y hábitats de tal manera
que los intereses político económicos representados
en el Eje de Desarrollo Occidental no sean sustancialmente perjudicados.
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