Gustavo Cisneros, ¡miente, que algo queda!
Ernesto Carmona*
/ Paralelo 21 (México
) - 19/03/04
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Gustavo Cisneros vendió la imagen
de un "intelectual", que además es inversionista y "político
demócrata"
El acaudalado venezolano Gustavo
Cisneros Rendiles, US$ 4,6
mil millones, la tercera fortuna de América Latina según "Forbes",
cultivó en Chile el doble perfil de intelectual
e inversionista,
con motivo de la presentación de "su" libro "Gustavo
Cisneros. Un empresario global",
elogio del periodista chileno estadounidense Pablo Bachelet, publicado por editorial Planeta,
con prólogo
del mexicano Carlos Fuentes.
El presentador de la "biografía autorizada" fue el millonario
local Ricardo Claro Valdés, quizás la cuarta fortuna
de Chile, siguiendo el patrón de presentaciones anteriores
en Madrid y en México, donde los elogios orales corrieron
por cuenta de Carlos Slim, el rico número uno de la región..
En
una entrevista de "su empleado" Fernando Paulsen, en "su
canal" ChileVisión,
asomó un tercer perfil, como político derechista,
demócrata y muy moderado, en un torrente de balbuceos inundados
por los clásicos lugares comunes empresarial triunfalista
y muchas mentiras mediáticas signadas por el "síndrome
Berlusconi", el afán de un propietario mediático
de encaramarse en el poder político. Algo se habló del
panegírico por encargo, pero nada sobre su verdadero autor,
Bachelet, aparte del dato de que trabaja en la sucursal Reuters de Washington.
Amor por Chile
Cisneros vino a Chile para quedarse. En "El
Diario Financiero" -su
dueño es Claro- se declaró admirador
del modelo
económico
heredado de la dictadura y anunció que traerá pronto
el servicio de proveedores de Internet America
On Line (AOL), negocio
con Time Warner que ya tiene presencia en Argentina,
Brasil, México,
Puerto Rico y Estados Unidos.
Es el dueño "ChileVisión" y ocho cadenas de emisoras
manejadas por el holding Ibero-American Radio
Chile, controlado
a su vez por su grupo Claxon, pero todavía le tiene ganas
a cadenas más grandes, como TVN, la televisión pública. "Si
alguna vez se decidiera vender otra cadena de televisión,
la Católica (Canal 13) o la Nacional (TVN), sería
lógico que nosotros la viéramos... sabemos que no
podemos tener las dos, pero podemos estudiar la posibilidad de
vender una y quedarnos con la otra", dijo con mucha soltura en "El
Diario".
Para Cisneros, Chile es "un país para querer", por sus
oportunidades de negocio y su modelo de sociedad. Por eso piensa
establecer aquí una oficina regional de la Organización
Cisneros en fecha todavía no definida. Con su particular
balbuceo dijo que "Santiago es el lugar... más que nada
por las comunicaciones con las que cuenta, las conexiones aéreas,
la calidad de vida.... es decir, una cantidad de puntos a favor
que no tiene otro lugar".
Nuevo "look"
El venezolano recorre el mundo para rehacer
su imagen pública
internacional apoyado en su imperio mediático, con la ayuda
de Planeta, más la colaboración de sus amigos dueños
de "El Mercurio" y "El Diario". Carlos
Fuentes incita a los presuntos
lectores con frases como ésta: "Uno siente que está en
el consejo de administración de la organización,
volando con Cisneros a Miami, Nueva York o Madrid, e incluso vive
en carne propia, y casi en tiempo real, el vértigo de negociaciones
complejas y, sobre todo, arriesgadas". Y escribió grandes
novelas, como "Terra Nostra", premio Rómulo Gallegos 1977.
La
imagen política que hoy vende Cisneros presenta a un
opositor demócrata retornado a la vía pacífica,
la del referéndum revocatorio, que siempre estuvo abierta
en la Constitución. Quedó atrás
el fracaso del golpe de 2002,
conducido desde su caraqueña VeneVisión,
y la posterior huelga patronal petrolera que desangró al
país. Pero faltan algunos matices.
Pareciera
que su nuevo negocio es entrarle a la política
en Venezuela, desde afuera hacia adentro. Su nueva impronta tergiversa
y oculta información con gran desparpajo, pero al fin y
al cabo su negocio -mediático- en lo esencial es mentir.
Por ejemplo, en su televisora chilena aseguró que Hugo
Chávez fue elegido para hacer un gobierno de "unidad nacional", con una
política de libre empresa como la que existe en Chile.
Agregó que el jefe de Estado se está convirtiendo
en un "dictador", que irrespeta "los derechos
humanos", sin explicar
por qué y sin mencionar las dos veces que ha sido elegido
en las urnas en elecciones directas, aparte de las consultas populares
para redactar y después aprobar la nueva Constitución,
además de la votación que designó la Asamblea
Legislativa. Dieron ganas de preguntar: "...entonces, ¿qué es
la democracia?" La respuesta hubiera sido "cuando ganamos y gobernamos
nosotros".
"Miente, que algo queda"
Al igual que en los negocios, a Cisneros no le gusta perder, siempre
gana aunque sea al revés, por la ventaja que brinda el simple
recurso de mentir... a través del negocio propio de los
medios de comunicación que pretender
manipular a esa creatura -también
propia- llamada "opinión pública".
En buenas cuentas, quiso decir que Venezuela
eligió a Chávez
porque estaba harta de corrupción, pero el elegido no cumplió la
tarea de ponerlo a él y a su gente en el centro de la escena,
como lo hicieron siempre los otros gobiernos. Al fin y al cabo,
la prosperidad de la familia Cisneros emergió del gasto
público venezolano, del erario.
En el pasado, Cisneros -pareciera- quiso el mutis de los políticos
corruptos -en un enroque con la clase empresarial que los hizo
engordar- pero hoy está en la santa
alianza recompuesta
entre el empresariado que él representa y los restos fósiles
de esos mismos partidos "democráticos" corruptos, AD y Copey.
En
la entrevista con Paulsen no hubo balbuceos sobre el fondo de la
cuestión en Venezuela, ni sobre la España de
hoy o Estados Unidos, ni ningún tema de real interés.
Las preguntas y respuestas fueron al estilo de ¿Qué se
siente al ser el tercer millonario de América? o ¿Planificas
a uno o a 5 años? Relevante fue el "tuteo", poco usual en
Chile en un empleado cuando se dirige al patrón, y el horario
que se le impuso a los usuarios de su ChileVisión para oír
y ver a un personaje sin ninguna importancia al comienzo del noticiario,
que debería ser un servicio público de noticias y
no un instrumento de propaganda del dueño.
"Todo por el idioma"
Hablando de Venezuela, ocultó que las firmas para el referéndum
estuvieron viciadas en 800 mil casos, un tercio de las indispensables
para que haya consulta, según la Constitución. Vendió la
imagen de que Chávez "no tiene coraje" para medirse de nuevo
en las urnas. O sea, que de todas formas
debería ir a un
referéndum aunque sea una fórmula arbitraria que
no está prevista en la carta fundamental. Tampoco se explayó sobre
la institucionalidad y la legalidad de su propuesta, ni fue contra
preguntado por un empleado que lo trató con una suerte de
servil agradecimiento.
Si en España hubiera seguido Aznar, probablemente -por "su
libro"- le hubieran dado el Premio
Cervantes, porque todo lo que
hace en el mundo mediático está inspirado en su amor
al idioma, en particular con UniVisión, la cadena hispana
más unilateral de Estados Unidos. Conoció mejor el
idioma cuando compró en Madrid las Galerías
Preciados,
en la década de los 80, con el apoyo de Felipe
González y el respaldo del ex presidente Carlos
Andrés Pérez,
pero no ganó fluidez de lenguaje. De todas formas, fue el
comienzo incipiente de su globalización propia.
Su meta más "visionaria" -aparte de derrocar a Chávez- es
conquistar ahora China, pero no aclaró si pretende poner
a sus habitantes a hablar la lengua de Cervantes o simplemente
a observar los "culebrones" -telenovelas- de las latas de conservas
de VeneVisión. En su entrecortada exposición de frases
inconclusas y medio incoherentes sólo exhibió una
limitada capacidad de "hablar de corrido" sobre temas banales.
Millonario sin proyecto país
Tampoco dijo nada sobre la verdadera dimensión de sus negocios,
aunque fue presentado como "gran productor", en circunstancias
que siempre se dedicó al comercio, los servicios y las comunicaciones,
aún desde los lejanos tiempos de la Pepsi
Cola -que
traicionó por
la Coca- y los primeros supermercados CADA, asociado a Rockefeller.
No contó que es íntimo de los
Bush y que quisiera
entregarle PDVSA a los gringos, a cambio de quedarse con Citgo,
la distribuidora de combustibles en EE.UU.
Sus productos más sólidos son las hamburguesas,
la cerveza, un estadio de béisbol y el Miss Venezuela. Su
negocio mediático innovó en Chile el periodismo el
año pasado, cuando VeneVisión introdujo una cámara
oculta en el despacho de un juez valiéndose de un maricón
que lo traicionó como amigo, una acción renovadora
de la ética periodística y de la libertad de expresión
que vende porque produce "rating", como las novelas.
América Latina conserva todavía algunos millonarios
respetables porque hacen un hoyo, levantan fábricas y dan
trabajo a sus compatriotas para fortalecer un mercado interno.
Pero eso requiere la visión de un proyecto país. "Lo
que natura no da, Salamanca no lo presta".
(*) Ernesto
Carmona es periodista chileno. Título original del artículo:
Gustavo Cisneros vendió la
imagen de un "intelectual", que además es inversionista
y "político demócrata"
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