www.soberania.info
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


¿A qué vino Alí a Caracas?
Rafael Quiroz Serrano / Soberania.info - 29/03/04


Meritocracia Petrolera ¿Mito o Realidad?


¿A qué vino Alí a Caracas?*

Transcurría un domingo de sol inclemente el 14 de abril (2002) y ya el presidente de la República había hablado al país después de su reinserción en la Presidencia, cuando en horas de la tarde el teléfono repicó en la casa del ministro de Energía y Minas, Alvaro Silva Calderón, en Cumbres de Curumo. El ministro respondió el teléfono y, para sorpresa de quienes allí estaban, era Alí Rodríguez que llamaba desde Viena -a sólo cuarenta y ocho horas del golpe de Estado- para anunciar que al otro día estaría llegando a Venezuela "por razones familiares" y que sólo estaría "dos días". Nunca nadie sabría realmente cuáles fueron esas supuestas "razones familiares", y el súbito viaje de Alí a Caracas quedó -hasta ahora- en el más suspicaz y profundo de los misterios.

En efecto, Alí Rodríguez llegó el lunes 15 (abril) por la tarde y ya, al día siguiente, el martes en la mañana, se estaba incorporando como un "auto-invitado"(?) más a las reuniones petroleras que se llevaban a cabo para analizar el conflicto de PDVSA y buscarle una solución inmediata. Se esmeró porque su presencia no levantara suspicacia alguna y más bien se interpretara como un "mediador" casual de "buenos oficios" en medio del conflicto, pero eso sí, asistiría a todas las reuniones aun cuando no fuese invitado. En verdad, debe señalarse que su presencia activa fue constante, y con gran puntualidad inglesa, en las diversas reuniones que se efectuaron en Miraflores y en el ministerio de Energía y Minas.

De la misma manera, sus amigos y compañeros de partido (del PPT) María Cristina Iglesias, ministra de Trabajo, y Bernardo Álvarez, viceministro de Energía y Minas, habían desempeñado un papel importante durante las semanas y días previos al desenlace del 11-A. Sobre todo, la ministra del Trabajo había tenido una actuación muy destacada, fustigando y amenazando a los merítócratas alzados con la legislación que regula la materia, y públicamente había solicitado al Directorio de PDVSA (privadamente hizo innumerables presiones) sancionar y expulsar a todos los gerentes que se declararan en huelga. Nunca tuvo una posición mediadora, comedida ni conciliadora en procura de solucionar el problema, todo lo contrario, su posición era radical, la de atizar la brasa y "echarle leña al fuego"; posición con la cual el presidente de PDVSA, Gastón Parra Luzardo, manifestó su preocupación y desacuerdo, por estimar que esas actitudes en nada ayudaban a la solución del conflicto.

También manifestaba el presidente de PDVSA que la estrategia desarrollada frente al conflicto, que era la del dialogo, tal cual se constata en los dos comunicados que la Junta Directiva publicó en la prensa nacional y a través de los distintos medios televisivos, además de las constantes reuniones que en la presidencia de PDVSA se sostuvieron con los líderes de la llamada merítocracia, había dado resultados y al menos que ocurriera algún hecho que así lo ameritara, en ese caso se adoptarían las decisiones correspondientes. Aún así, la ministra María Cristina Iglesias todos los días declaraba fustigando y confrontando a los merítócratas, y tratando de profundizar la crisis. Su papel de confrontación fue visiblemente controversia! y controvertido a su vez.[1]

Por su parte, Bernardo Álvarez (también amigo y compañero de Alí Rodríguez) con más tino y diplomacia, apuntaba en la misma dirección. Bien pudo Bernardo haberse valido de su amistad con varios de los que liderizaron el conflicto, para tratar de suavizar el ambiente que en PDVSA se tornaba cada día más tenso y conflictivo. Sin embargo, nunca hizo nada en ese sentido, y las sugerencias que siempre dio a los miembros del Directorio, incluyendo a su presidente, era la de destituir a todos los sublevados, sin importar quiénes ni cuántos fueran.

De igual manera, Gastón Parra Luzardo, ante al viceministro Bernardo Álvarez mantuvo la misma posición que sostuvo frente a la actitud asumida por la ministra del Trabajo. Sostenía Parra Luzardo que lo importante era crear conciencia entre los trabajadores de PDVSA, así como fuera de la industria, ya que el conflicto era político y como tal era necesario abordarlo. La única persona que fuera de la industria hizo verdaderos esfuerzos para tratar de conciliar a las partes, a fin de que se llegara a un acuerdo, fue el diputado de la Asamblea Nacional Luis Salas, del partido VAMOS, quien hizo las veces de mediador, conciliador y facilitador.

También se supo de algunas conversaciones telefónicas que Alí Rodríguez sostuvo -desde Viena- con algunos altos funcionarios de la Nómina Mayor de PDVSA, días antes de que estallara el conflicto el 11-A, tratando de que lo designaran mediador y negociador del conflicto. Nada es casuístico, pero sí todo es causal.

Igualmente se tuvo conocimiento de una reunión efectuada en el palacio de Miraflores donde además del presidente de la república, asistió el entonces vicepresidente, Diosdado Cabello; el ministro de Energía y Minas, Alvaro Silva Calderón; el ministro de la Defensa, José Vicente Rangel; el presidente de PDVSA, Parra Luzardo y el mismo Alí Rodríguez. Allí fue bastante extraña la actitud de este último, pues mientras todos insistían en que Gastón Parra Luzardo tenía que mantenerse en la presidencia de la corporación, muy contrariamente Alí Rodríguez fue el único que sostenía la posición de que había que sustituirlo, pues él tenía información fidedigna, de adentro de la empresa, que habían algunos gerentes importantes de la merítocracia que lo rechazaban. Cosa que no era cierta. Pero en todo caso, de ser cierto, lo que parece extraño es ¿cómo viviendo Alí Rodríguez en Viena estaba informado de lo que pensaban los gerentes merítócratas de PDVSA? ¿Se mantenía o no en contacto con ellos? ¿De qué temas o proyectos hablaban? ¿Porqué el interés particular de Alí Rodríguez en que se sustituyera a Gastón Parra Luzardo? ¿Estaría todo montado desde la capital austríaca, o no? Realmente, ¿serían razones familiares las que trajeron a Alí Rodríguez a Caracas, precisamente en los momentos en que se decidía el futuro de la industria petrolera y se hablaba de un gobierno de transición?

Todo indica que Alí Rodríguez sí vino a Caracas a buscar la presidencia de PDVSA, y... otra también, de mayor monto y significación política. Es imposible tanta coincidencia. El azar, a lo mejor, pudiese existir, pero no tanto ni tan evidente como para sustituir los hechos y la realidad misma.

Fue así como Alí Rodríguez, el día miércoles 17 de abril a las 11 de la noche, se reunió en la semi-suite N° 866, del piso 8, del Hotel Intercontinental Tamanaco con Alberto Quirós Corradi, Humberto Calderón Berti, Andrés Sosa Pietri y José Toro Hardy. La reunión duró unas tres horas. Ese mismo día miércoles, pero en la tarde, le habían ofrecido a Alí Rodríguez la presidencia de PDVSA, a lo que contestó -tratando de disimular su interés- que tal decisión tenía que consultarla con su partido político Patria Para Todos (PPT). Al día siguiente daría la respuesta afirmativa de que sí aceptaba la presidencia de PDVSA.

¿De qué hablaron Alí Rodríguez y sus invitados en el Hotel Tamanaco?; sólo ellos lo saben. "Lástima grande que nuestra cúpula petrolera oficial sea tan débil y alienada ante los amos del big oil, y actúen con tantas contemplaciones, complacencias y complicidades con sus agentes, dejándose seducir por las propuestas de ser sustitutos de Chávez. como consta, respecto a Alí Rodríguez, en el ya famoso "dossier No. 5" y ahora abiertamente en la mancheta de El Nacional. Con su caballito de batalla de pacto energético con EE UU, que ya señalaba Pérez Alfonso como arma anti-OPEP, Alí nos metió precozmente en la trampa del ALCA".[2] (El subrayado y las negritas son del autor de este ensayo).

Es de destacar, que Alí Rodríguez estuvo de acuerdo con la integración de la nueva Junta Directiva, y solamente solicitó se incorporara a Aires Barreto (Maraven) -quien había sido vicepresidente con Ciavaldini y Lameda-, lo que no fue posible. Por su parte, Gastón Parra Luzardo propuso que Alfredo Riera y Carlos Mendoza Pottellá fueran ratificados en el directorio, ya que ello era conveniente. La propuesta no sólo no tuvo apoyo, sino objeciones por parte de Alí Rodríguez y Silva Calderón.

Así reseñaba el periodista Alfredo Carquez Saavedra parte de las declaraciones de Alí Rodríguez donde convalidaba el Directorio con el cual se iniciaba: "Además, añadió, el gobierno de Chávez ofreció ayer por la tarde un ejemplo concreto de su deseo por sanar las fisuras. Rodríguez confirmó que ayer por la tarde que el presidente aprobó el nombramiento de un nuevo directorio interno de cinco miembros que refleja la llamada "merítocracia", que por mucho tiempo ha sido el sello de Pdvsa. El nombramiento del nuevo directorio, dijo, muestra que tanto el presidente como él tienen 'un espíritu abierto a negociar todas las situaciones de potencial conflicto'." [3] (Negritas nuestras). También, sobre la designación de la nueva Junta Directiva, Alí Rodríguez afirmó al diario El Universal: "Es muy positiva la selección que se está haciendo".[4]

Por cierto, que Alí Rodríguez aprovechándose del momento, y como para disfrazar un poco, quiso poner ciertas condiciones, que no eran precisamente de principios, tales como el que se le permitiera juramentarse públicamente en cadena nacional de radio y televisión en hora estelar y dar una alocución a todo el país, el poder contratar algunos bufetes y firmas internacionales (?) para analizar los libros y cuentas de PDVSA, y otras más. Esto sorprendió a muchos, y hasta al propio presidente de la república, por lo triviales y lo notorio de las ansias de figuración personal innecesaria.

 

El Capitán "Fausto" y su proyecto político


Ante este escenario interno petrolero, algunos críticos y analistas del tema ya consideraban de imperiosa necesidad retomar a PDVSA, y someterla a una reestructuración a fondo, precisa y cierta, para lo cual se requería "no sólo la renuncia de Kamkoff, es la renuncia de la entera Junta Directiva de delincuentes que capitanea Alí Rodríguez, primus ínter pares, y cuya cuidadosa promoción mediática adelantan los medios; Alí es el muchacho para la transición a ese exabrupto político que es el chavismo sin Chávez". (V. Poleo).

Después de haber dejado el Frente Guerrillero "José Leonardo Chirinos" y bajar desmoralizado de la truncada montaña de la sierra de "San Luis" (al norte del estado Falcón), acogiéndose a la "política de pacificación", [5] Alí Rodríguez, conocido como capitán "Fausto" en medios insurreccionales ("Ali no llegó al grado de comandante, sólo fue capitán"[6]), nunca ha estado ganado para los cambios profundos y su pensamiento se inclinó hacía posiciones mediadoras y conciliadoras con el status quo que encontró (y lo acogió en su seno) en la urbe civilizada, al cerciorarse de que "Aquí no ha pasado nada" [7] para de esta forma cohabitar con el "enemigo", por aquella máxima de la praxis política maquiavélica de que "si no puedes con tu enemigo únete a él".

Es aquí donde yergue sus murallones prácticos ya el hombre envejecido, para aplicar la triste praxis que de ahora en adelante regirá su vieja formación política y menguará para siempre su temple revolucionario, porque tristemente empezó a combinar sus principios ideológicos con las apetecibles comisiones del negocio petrolero.

Fue por ello que al frente del MEM, Alí Rodríguez jamás procuró una reestructuración integral -tan necesitada como urgida- del ministerio ni tampoco intentó el dominio político de PDVSA, menos aún imponer la disciplina financiera en las actividades mercantiles de la corporación (tampoco logró la disciplina administrativa y de personal). "Mientras PDVSA no sea genuina y plenamente nacionalizada, no habrá ni soberanía ni paz política en Venezuela" (V. Poleo).[8]

Referente a esto, un conocido periodista comentó con mucha razón: "Alí Rodríguez está tratando de convivir con la méritocracia, de evitar confrontaciones que pudieran afectar nuevamente la relativa estabilidad de la industria, pese a que hay 68 expedientes administrativos contra la élite de lo que alguna vez calificaron como los "gerentes golpistas" (J. E. Brando). [9] También un destacado crítico petrolero afirmó: "Como ministro de petróleo, les brindó impunidad a los Giusti boys, amparados por Mandini, Ciavaldini, Lameda, para seguir practicando el mega fraude vs. el Fisco que su jefe le aplicó a Caldera. Pese a que conocía la denuncia doctoral de J. C. Boué, a quien también conocía, se hizo de hecho cómplice del fraude, en lo que incurrió también su segundo y sucesor Alvaro Silva y en que incurre ahora Rafael Ramírez". [10]

Igualmente fue Alí Rodríguez el que convenció directamente al presidente Hugo Chávez para que se le otorgara amnistía a los gerentes expulsados, jubilados y trasladados de PDVSA por razones disciplinarias, creyendo que con esa noble acción acumulaba indulgencias y se los ganaría para siempre, y así garantizaría la paz que él pretendía dentro de la industria petrolera. "Rodríguez dice que está listo para hablar con los disidentes, incluyendo a varios de los que fueron despedidos o se vieron forzados a jubilarse por Chávez". [11] Ocho meses más tarde (dic. 2002) Alí Rodríguez se arrepentiría de tan magnánimo gesto, pues los merítócratas revestidos de ingratitud no le reciprocaron en nada el indulto otorgado. No fue posible la manipulación que se trazó de los merítócratas más bien estos lo utilizaron y se sirvieron de él para así parar PDVSA cuando concertaran con el bloque opositor. Los merítócratas fueron más astutos que aquel que se creía como tal.

El martes 24 de abril Alí Rodríguez tomó posesión de la presidencia de PDVSA. Las "razones familiares" de su viaje a Caracas "por solo dos días" se habían cumplido a satisfacción plena. Su objetivo verdadero, montado y planificado desde sus oficinas en la capital austríaca y ejecutado en Caracas con la ayuda de sus copartidarios del PPT (incluido el ministro de Educación, Aristóbulo Isturiz, quien también hizo su trabajo, pero de muy bajo perfil), se había realizado a la perfección. Los movimientos de fichas sobre el tablero del ajedrez político, le proporcionaron lo que en verdad perseguía: reinsertarse en la acción política venezolana, para estar presente a la hora en que el clarín llame a formar filas, o se busque con urgencia un mediador o negociador en el momento de una transición.

El frío penetrante de Viena, antiguo centro brillante del imperio austrohúngaro, y su atmósfera lúgubre y sombría, no es para un hombre forjado en las luchas políticas armadas con olor a pólvora, al calor de los llanos de Falcón y en la truncada montaña tropical de Yumare (Edo. Yaracuy), dos de los escenarios de sus añejos, nostálgicos y frustrados combates guerrilleros. Alí Rodríguez necesitaba regresar a su país donde el sol fuera "la condecoración de la luz", pero una Viena permanentemente oscura y huraña no llenaba para nada ese indispensable requisito. La llegada a la presidencia de PDVSA, era sólo una zanja más que sorteaba, un peldaño superior alcanzado y una etapa transitoria, desde donde piensa catapultarse "para destinos históricos" ya confesados abiertamente, en una noche etílica y bohemia, a varios de sus amigos. "Con ello hace méritos para avanzar por el camino a Miraflores". [12]

Alí Rodríguez se había dejado contaminar, cual cáncer que hace metástasis, del síndrome presidencial de Giusti. Esa fue su perdición; pues de aquí en adelante le vendería el alma al diablo: ya no sería aquel "plebeyo de alma y humilde de cepa". El negocio del petróleo logra domar hasta las almas más humildes y sublimes. Este siempre ha sido una razón para lo noble y ruin del ser humano.

Notas:

[*] Capítulos 18 y 19 cedidos gentilmente a Soberania.info por el autor del libro "Meritocracia Petrolera ¿Mito o Realidad?", Rafael Quiroz Serrano, Editorial Panapo de Venezuela, 2003.

[1] Esta actitud es contrapuesta a la asumida por la misma ministra María Cristina Iglesias con ocasión a la huelga petrolera suscitada a partir del 2 de diciembre del mismo año (2002), y la cual fue más prolongada y profunda, cuando guardó un total, absoluto e inexplicable silencio. - Volver
[2] Francisco Mieres, Ídem.- Volver
[3] Alí Rodríguez. Rodríguez trae a Pdvsa una rama de olivo. Declaraciones.
En El Nacional (28 abr. 2002), p. D/10. - Volver
[4] Alí Rodríguez. Pdvsa posee fortalezas. Declaraciones. En El Universal (21 abr. 2002), p. 2-1. - Volver
[5] La "Política de pacificación" fue diseñada bajo el primer gobierno del presidente Rafael Caldera (1969-1974), con la finalidad de facilitarles a los insurgentes alzados en armas, durante la década de los años 60, su retirada (de la guerrilla) y también su reinserción a la sociedad y a la actividad política venezolanas. Entre los más connotados guerrilleros estuvieron: Teodoro Petkoff, Pompeyo Márquez, Guillermo García Ronce, Moisés Moleiro, Américó Martín, Héctor Pérez Marcano, Germán Leyret, Douglas Bravo, Julio Escalona, Diego Salazar, Pedro Duno, Marcos Gómez y Gabriel Puerta Aponte. - Volver
[6] Duglas Bravo, conversación telefónica, febrero 13, 2003. - Volver
[7] Título del ensayo de la ex guerrillera Ángela Zago, escrito después de su regreso de la lucha armada de los años 60. - Volver
[8] Víctor Poleo, op. cit, p. 122.- Volver
[9] Jesús Eduardo Brando. "El Túnel'. En El Globo (11 sept. 2002), p. 5 - Volver
[10] Francisco Mieres. Lo que se calla. En El Nuevo país (23 abr. 2002), p. 12. - Volver
[11] Ibid. - Volver
[12] Francisco Mieres. Ibid - Volver


Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada