El día que Venezuela se quedó sin Venezuela
Luis Britto García*
/ Soberania.info
- 14/04/04
|
Contra la privatización
de ríos, lagos y lagunas
Imaginémonos a Venezuela sin
ríos,
lagos y lagunas. No necesitamos imaginárnosla: la pérdida
de nuestras fuentes de agua potable ya sucedió. En
marzo de 2004 en la Asamblea Nacional cuarenta
legisladores votaron una Ley Orgánica
de Hacienda Pública Estadal (LOHPE) cuyo artículo
6 incluye entre los bienes de dominio público de los Estados "Las
vías
terrestres estadales y los espacios acuáticos correspondientes
a ríos, lagos y lagunas ubicados en su territorio, sin perjuicio
de la autoridad y competencia nacional ejercida conforme a lo dispuesto
en la legislación nacional sobre espacios acuáticos
e insulares". El último párrafo de
dicho artículo
añade que "los bienes de esta categoría
pueden adquirir la condición de bienes enajenables mediante
desafectación
sancionada, a solicitud del Gobernador, por acuerdo del Consejo
Legislativo con el voto favorable de las dos terceras partes de
sus integrantes". Aparte de este requisito, apenas
se exige la opinión no vinculante del Procurador y el Contralor
del Estado. En otras palabras: el ALCA tan temido,
pero vía
fast-track por sanción de nuestra
propia Asamblea Nacional.
El día que Venezuela se quedó sin ríos
Leyó usted bien, estimado lector.
Los cuarenta legisladores que alzaron sus
manos a favor de esta Ley nos pusieron en manos de los cuarenta
miembros de un Consejo Legislativo que harán
privatizables el Lago de Maracaibo, el Orinoco, el Apure, el Caroní. Compradores
no faltarán. Alerta Jacques Attali que las guerras
del siglo XXI no serán por el petróleo, sino
por el agua. Anticipa la UNESCO que dentro
de veinte años 2.5
millardos de seres humanos carecerán de agua potable. No
perturba a los cuarenta legisladores incorporar a esa estadística
a más de veinte millones de venezolanos. Poco preocupa la
sed de otros a quien bebe whisky de 18 años. No quita el
sueño la deshidratación de un pueblo a quien cobra
seis meses de prestaciones anualmente.
El día que Venezuela
se quedó sin
electricidad
Pequeñas causas, atroces efectos. Más de cuarenta
plagas desatan las cuarenta palabras con las que los cuarenta legisladores
atribuyen ríos, lagos y lagunas a los Estados para luego
permitir su privatización. Depende
nuestro país de
la energía hidroeléctrica generada por la represa
del Guri. Un Caroní privatizado apagaría
nuestras luces: nuestra moral y luces. Los dueños del agua devendrían
amos de la electricidad. Podrían hacerla prohibitiva, negárnosla,
venderla a países competidores. Paralizar la electricidad
sería detener la industria petrolera.
El día que Venezuela se quedó sin
seguridad

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Apropiarse
de las fuentes de agua potable de América Latina es viejo
plan imperial que consta hasta en los textos escolares estadounidenses.
Denuncia Ouestión que David
Norman, en An
introduction to Geography enseña a los jóvenes yanquis que el
territorio de la Amazonia "pasó a ser responsabilidad
de los Estados Unidos y de las Naciones Unidas", después
de que "era
parte de ocho países diferentes y extraños, en
su mayoría reinos de violencia, narcotráfico, analfabetismo
con pueblos primitivos y desprovistos de inteligencia" (Ouestión,
Marzo 2004, p.2),Una mirada al mapa de América
Latina revela que las bases militares de Estados
Unidos se sitúan
estratégicamente
para dominar cuencas hidrográficas fundamentales. La
de Manta, en Ecuador, domina la del Putumayo. La de Alcántara,
en Brasil, amenaza el Amazonas. En Argentina una custodia el
Río
de la Plata, otra las aguas subterráneas de Patagonia.
Los marines estacionados en Surinam cuidan el río del
mismo nombre. La intervención en Colombia apunta hacia
las cuencas del Cauca y del Magdalena, e indirectamente, hacia
el Lago de Maracaibo. ¿Los
cuarenta legisladores que cedieron las aguas dudarán en
vender también el territorio para sus custodios? Cuarenta
bases militares estadounidense? custodiarán los cuarenta
ríos privatizados por los cuarenta parlamentarios.
El día que Venezuela se quedó sin
alimentos
Unos tres millones
de productores de maíz
mexicanos fueron arruinados por los tratados de libre comercio
que hicieron privatizables las tierras entregadas por la revolución
y las aguas para regarlas. Unas y otras quedaron en manos
de multinacionales que exportan para Estadios
Unidos. En Venezuela importamos cerca del 60% de los víveres que consumimos.
Un gran monopolio de distribución
y procesamiento de alimentos estrangula a la mayoría de los medianos
y pequeños productores. Latifundios de propiedad extranjera dominan
buena parte de nuestra producción agropecuaria. Unos
y otros adquirirán
poder absoluto sobre nuestra seguridad alimentaria, sin la cual las demás
seguridades no existen.
El día que Venezuela se quedó sin
minas
Cuarenta legisladores capaces de
privatizar las aguas no tienen reparo en arrebatar las minas al
Poder Nacional. En el articulo 52 de la Ley
Orgánica de la
Hacienda Pública Estadal disponen que "los estados
podrán
crear tributos aplicables a la exploración en busca de minerales no
metálicos
no reservados por la Constitución al Poder Nacional: salinas y ostrales
de perlas, y por la realización en sus respectivos territorios de
actividades de exploración en busca de los mismos". Olvidan
que la Constitución
en el numeral 16 de su artículo 156 atribuye al Poder
Nacional, en forma
genérica, "el régimen y administración
de las minas e hidrocarburos", sin
necesidad de reserva explícita;
y que siendo esta atribución de rango constitucional, ninguna norma
distinta de la Constitución puede constituir excepciones o salvedades
a ella.
El día que Venezuela se quedó sin
vialidad
Los cuarenta legisladores en el artículo
31 de la Ley
Orgánica
de la Hacienda Pública Estadal intentan legalizar la ilimitada
proliferación
de peajes, sin ningún control sobre su creación ni sobre
el destino de sus ingresos. Corno las nefastas aduanas internas prohibidas
por todas las constituciones republicanas, terminarán los peajes
por hacer incosteable la circulación, inutilizables las carreteras
e impagables las mercancías
trasportadas, en un país que carece de vías baratas alternativas,
como ferrocarriles y navegación fluvial y costera eficiente. País
incomunicado, país secesionado.
El día que Venezuela
se quedó sin
Poder Judicial
Sin Poder Judicial
Nacional no hay Nación. Los cuarenta
legisladores en los artículos: del 33 al 36 de la ley
comentada autorizan a cada Estado a emitir
papel sellado y timbres fiscales distintos y a rechazar
la de los otros:
La escasez natural o provocada de especies fiscales ha estado
a punto de paralizar varias veces al Poder
Judicial Nacional. ¿Qué sucederá cuando
más de veinte sistemas distintos y mutuamente inconciliables
de trámites hagan imposible la validez a escala nacional
de cualquier acto, documento o sentencia? País incomunicado,
país dividido.
El día que Venezuela se quedó sin
igualdad
Establece el artículo
21 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela qué "todas
las personas son iguales ante la Ley". Sin igualdad
ante la Ley no hay República, sino castas. Los
cuarenta legisladores eliminan de una vez Igualdad, Constitución
y República.
Para ello sancionan en el artículo 26 de la LOHPE que "los
estados podrán celebrar contratos de estabilidad tributaria
con contribuyentes o categorías de contribuyentes". Estos
pactos son imposición de los ya desechados Acuerdos
Multilaterales de Inversión (AMI). En virtud
de ellos, habrá privilegiados
que contratarán la inmunidad contra las reformas tributarias,
y no privilegiados que por no poder contratar tendrán
de hecho que pagar doble: lo que ellos
deban y lo que los privilegiados dejen de pagar. Mejor
dicho: quienes tengan dinero contratarán
la inmunidad contra los impuestos, y sólo estarán
sujetos a ellos quienes no tengan con qué pagarlos. Vuelta
a la sociedad de castas, cuando nobles y ciero estaban exceptuados
de tributación, y las "castas viles" pagaban
por todos. País dividido en castas, país fragmentado.
El día que Venezuela se quedó sin
productividad
Porque eso sí: a falta de
energía
hidroeléctrica,
seguridad alimentaria, vías, sistema judicial y de aguas,
la ciudadanía podrá ahogarse bajo el diluvio de
nuevos impuestos que los cuarenta legisladores le derramaran
la LOHPE; En el artículo 38, le asestan un pesado
Impuesto a las Ventas Minoristas, que se acumulará al
ya oneroso IVA. En el Capítulo
III se disponen tributos a las transmisiones patrimoniales, a los
pagarés y letras de cambio, a las constituciones de derechos,
a las minas, a las salinas, a los ostrales, entre muchísimos
otros El artículo 74 transfiere a cada estado
25% de la recaudación nacional por impuesto sobre la renta;
el artículo
77, el 25% del tributo por consumo de combustibles. Ambas
normas debilitan al Fisco Nacional y le impiden redistribuir
equitativamente el ingreso público a favor de las regiones
económicamente
menos desarrolladas. En este desfile de cargas estelariza
la contribución
por supuesto aumento en el valor de inmuebles que presuntamente
se deba a la construcción de obras públicas estadales.
El artículo 70 de la Ley permite cobrarlo "por
anticipado" ¡Qué felices
fuimos de no tener que cancelar "por anticipado" impuestos
por obras tan valorizadoras como la Autopista
de Oriente, el
canódromo
de La Asunción o el puente
a Margarita! Eso si olvidamos
que las obras públicas se construyen precisamente con
los tributos que pagamos. Los
impuestos deben redistribuir el excedente económico, no
arruinar a quien lo crea. Tributos
confíscatorios
terminan confiscando al sistema que los impone. Preguntar en
Versalles por Luis XVI, y si no está, dejarle un recado
para cuando regrese de la guillotina.
El día que Venezuela se quedó sin
Venezuela
¿Qué queda
de un país sin aguas, sin electricidad, seguridad, alimentos,
vialidad, sistema judicial, igualdad jurídica ni excedente
económico no confiscado por tributos? Casi
no hay norma de la Constitución Bolivariana de la República
de Venezuela que no sea violada, contradicha o ignorada por la
Ley Orgánica
de Hacienda Pública Estadal de los cuarenta legisladores. Propongo
al lector localizar estas infracciones en su librito azul ¿Qué queda
de un país cuya Constitución es desconocida por cuarenta
legisladores? Sólo sobrevive aquella ciudadanía que
se atreva a su vez a desconocerlos. Despojarla
de sus ríos,
lagos y lagunas es el más inmenso latrocinio perpetrado
hasta el presente contra Venezuela. Puede
un país vivir
sin oro y sin petróleo: nunca sin agua. A nadie se le niega
un vaso de agua. Cuarenta legisladores le niegan a perpetuidad
hasta la última
gota a sus compatriotas. Si algún motivo hubiere
para revocar diputados, es este intento de revocar el futuro nacional. Aparte
de la revocatoria moral que cae por siempre sobre el infame y sobre
sus cómplices. Un proyecto de ley
de esta índole
no puede ni debe ser promulgado; no puede ni debe ser convalidado
por el Tribunal Supremo, ni puede ni debe ser acatado por los venezolanos.
En ello nos van el país, y la vida.
Luis Britto García
.......................................................... * Nota: artículo escrito por Luis Britto García
especialmente para el periódico "Ruptura" y Douglas Bravo.
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