Esquema de análisis de nuestra realidad
Francisco Mieres
/ Soberania.info
- 20/04/04
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La propuesta debe formularse
con el máximo
de objetividad. A mi juicio resultaría así:
1º.-
Elemento central debe ser EL IMPERIO, que forma el polo
de poder mundial y se integra en el grupo de las 7 potencias del
Norte más
algunos países
de la OCDE, y se asienta en la supremacía militar (OTAN como
organización
base), política, con su dominio en el Consejo de
Seguridad de la ONU y
en varios organismos internacionales de ese sistema, económica, con el
control del FMI, del BM, de la OMC,
del sistema bancario-financiero mundial y de las megacorporaciones transnacionales
monopólicas, tecnológicas,
con el dominio de la investigación y desarrollo, y mediática, con
el manejo de las grandes cadenas de medios globalizados, Internet, y la red informática
conexa, así como con su dominación en la microelectrónica
y la tecnología de la información, palancas que se refuerzan unas
a otras. La vanguardia de ese Imperio, convertida en agresora e interventora
abierta, con la meta de ser Imperio Unico, es USA, que ha lanzado la guerra de
la energía contra la periferia petrolera, Venezuela primero. Ese
es el ENEMIGO PRINCIPAL de nuestro país, contra el cual debemos centrar la acción.
2º.- El gobierno nacional es sin duda el foco de la contradicción
NACIÓN-IMPERIO y
debería ser el elemento de cohesión para
enfrentar y superar la amenaza de subordinación
que es una constante,
pues aparece y reaparece en mil formas. Pero la propensión autoritaria
y exclusivista del jefe de gobierno ("el Estado soy yo"),
así como su
escasa formación en lo económico, por un lado aparta a aliados
de la causa anti-imperialista y por el otro permite en su seno corrientes privatizantes
sometidas al Consenso de Washington, así como las que
han dominado en
PDVSA. Por eso los hechos a menudo difieren de las palabras
oficiales. Pero eso no convierte a Chávez en parte
del enemigo, ni mucho menos en enemigo principal.
3º.- Los demás poderes del Estado no se caracterizan por
su coherencia ni por su calidad intelectual o moral; allí reinan la incoherencia, la
veleidad y hasta la venalidad, salvo excepciones, y la corriente pro-imperial
vergonzante exhibe influencia perturbadora.
4º.-El sector petrolero ha sido blanco principal de la dominación
imperial durante un siglo, y creó una capa social minoritaria de lealtad
incondicional a los monopolios extranjeros que ha dirigido la industria nacionalizada
y logró revertir la política petrolera nacionalista (perezalfonciana)
en los segundos gobiernos de Pérez y Caldera hacia la reapertura al y
la negociación privatizadora con el capital petrolero del Norte. Son
los agentes y cómplices principales de la banda petrolera dominante en
USA. En ese sector los han sucedido en el mando las corrientes que propician el arreglo
y la conciliación con los dueños del Imperio (el fatalismo geopolítico),
cuya debilidad al amnistiar a sus golpistas les permitió preparar el nuevo
golpe de diciembre vía SAIC. Trabajadores
petroleros, vecinos y oficiales salvaron instalaciones y operaciones claves creando
un movimiento constituyente de genuina defensa del petróleo nacional
como patrimonio colectivo de toda la ciudadanía y como garantía de la auténtica soberanía
de la nación. El gobierno y el mando
petrolero han tratado de amordazar y destruir ese movimiento social, que es la
base de una genuina Nacionalización
Soberana.
5o.-La FAN es el órgano estatal donde la experiencia de los golpes de
Estado de sus propios oficiales ha provocado mayor impacto de concientización
política a favor de la causa del pueblo venezolano y de su soberanía
real, fundada en el dominio real y directo, participativo y constituyente, de
su patrimonio colectivo básico, la energía. La actuación
protagónica de destacados oficiales en la defensa de estos valores, frente
a la participación de los golpistas, ha provocado una selección
positiva que augura una transformación cualitativa radical en ese cuerpo
cuya misión clave es la soberanía, en conjunción con los "patriotas
fieles" a la nación en el seno de la industria petrolera y en el pueblo
llano, organizado como poder constituyente petrolero.
6º.-La ciudadanía del país, que constituye la fuente interna
del poder, en dependencia de la correlación de clases y capas sociales,
y sus respectivas tendencias políticas. En
Venezuela, amén del
poder petrolero, el 5% de la población copa el poder económico
y el poder mediático, centrados en FEDECAMARAS y los duopolios
de la prensa y la televisión y domina la jerarquía eclesiástica. Empresarios
oligopólicos, banqueros, terratenientes concentran más del 80%
de la riqueza y los ingresos privados y son aliados, propagandistas y aun agentes
directos del Imperio, incluso como golpistas abiertos. Las capas medias abarcan
el 17% de las familias (profesionales, técnicos, comerciantes, empleados
urbanos,etc.), divididas, dispersas y muchas confundidas por los medios de desinformación.
Abajo, los pobres y los muy pobres son el 78% de la población, desde lo
obreros y campesinos hasta los buhoneros y desempleados, donde reinan todos los
males sociales, pero donde también han cundido las esperanzas e ilusiones
despertadas por las promesas estampadas en la Constitución Bolivariana.
Las cúpulas de sus organizaciones tradicionales (CTV, Federación
Campesina, etc.) han sido barridas por la turbulencia del proceso, así como
los partidos que los encuadraban. Aquí reside el potencial más
importante pero también el reto más difícil para la organización
de la resistencia eficaz de la alianza cívico-militar frente al Imperio
y para la creación real de una democracia participativa, cuyas bases estarían
en el Consejo de Estado (art. 251 de la Constitución) y en un órgano
constituyente popular.
7º.-El SUR también existe,
y es el aliado internacional natural de Venezuela, no tanto en sus gobiernos, a menudo veleidosos y venales ante el Norte,
sino en sus pueblos, atraídos de más en más hacia el Foro
Social Mundial de la contraglobalización, donde aportan sus ideas también
las mentes más lúcidas del Norte. La OPEP, con todas sus debilidades,
es un ejemplo de lo que puede dar la unión SUR-SUR. La
unidad latino-americana caribeña es el eje de la alianza contra el ALCA,
y debería incluir
la OLADE como alternativa a la excesiva dependencia petrolera frente al Norte.
A partir de este ESQUEMA proponemos precisar los componentes
del cuadro socioeconómico
que genera el escenario actual de crisis política, y los escenarios alternativos
más plausibles. El énfasis se pone en la identificación
de los principales protagonistas y de las áreas-problemas en que actúan.
Por definición es muy escueto y estático, y requiere minuciosa
elaboración y precisiones que lleguen a dar cuenta de lo anecdótico
y cotidiano, que suele ocupar las primeras planas de los medios, sobre todo de
aquellos "fabricantes de catástrofes" o "huéspedes
alienantes" de
la "celestina mecánica" (Marta Colomina dixit), dedicados
a la siembra del terror en incautos hogares venezolanos, con eco rebuscado en
las cadenas nórdicas del "pensamiemto único". Se notará la
poca o nula atención que el Esquema presta a partidos, sindicatos y otras "instituciones" del
sistema político, epifenómenos casi auto- desvanecidos a partir
del pacto CAP con FMI-BM-BID y de los caracazos
del 89 y del 92. Tampoco se centra la atención en las múltiples
incidencias electorales, comiciales, paraelectorales y referendarias que animan
los mentideros mediáticos,
las litigancias pseudo jurídicas y las guarimbas de las mojigangas protestatarias,
supuestas "explosiones sociales" que Petkoff bautizó "autogoles".
Bien se sabe que el referendo revocatorio es la última hojita de parra
que les queda a los politiqueros criollos para intentar relegitimarse, una vez
fracasada la intervención golpista de USA o por la vía
del "plan
Colombia",
venido a menos con el fiasco de sus cómplices españoles. Lo que
el ESQUEMA intenta buscar es el fondo de lo que ocurre y las
corrientes profundas que señalan tendencias definitorias de lo que se
forja como futuro en y para nuestro país. En tal sentido hay que cuidarse
de no confundir lo nacional con lo doméstico, olvidando que la nuestra
es una nación
transnacional desde hace un siglo, y que el dilema dramático dependencia-independencia (planteado
por Picón Salas) sigue pendiente sobre nuestras cabezas. El
IMPERIO no es una fuerza foránea, extraña, está ya en nuestras
entrañas como fuerza social minoritaria pero poderosa, dominante, controladora
de nuestro sector clave, el petróleo, con ramificaciones de alta influencia
en los medios, en la iglesia, y en las finanzas y el comercio. La meritocracia
petrolera la integran gerentes transnacionales criollos; ellos y
sus socios forman una clase antinacional rectora de un meta-Estado que es "libre-asociado" de
USA, como Puerto Rico. Ese es EL enemigo.
Tiene súbditos inconscientes en su mayoría entre los oyentes, creyentes
y televidentes envenenados por su prédica imperial, terrorífica
y cargada de odio, reproducida con creces por partidos y grupos de oposición,
inclusos algunos que pregonaron un nacionalismo moderado, o incluso radical.
De aquellos partidos quedaron algunas derivaciones fieles a la causa nacional,
en una u otra versión. Muchos de la versión moderada, que aceptan
la fórmula "realista" de Betancourt (el fatalismo geopolítico:
estamos demasiado cerca de USA y somos muy débiles; ergo, debemos
negociar con ellos los alcances de nuestra soberanía), ocupan posiciones en el
Estado, el gobierno y sobre todo en el petróleo, donde aplican el fatalismocon la fórmula de Mommer: "algo intermedio entre una nacionalización
completa como la de la ley, y la privatización total que inició Giusti" (Revista
de la Facultad de Economía -número dedicado a petróleo-2002).
Esta "doctrina" se consagra en la nueva "Ley
de Hidrocarburos" (que no es tal,
pues dejó afuera el gas y su ley privatizadora, pese al mandato habilitante
explícito de la Asamblea Nacional). Esta
corriente dejó hacer a Intesa-SAIC,
incorporó a McKinsey-SUMATE!, amnistió a los gerentes-golpistas
(A. Rodríguez dixit),
los reincorporó, los elogió y les
garantizó impunidad para lanzar el segundo golpe. Se
hicieron cómplices
de la vieja PDUSA. Ahora proclaman una "nueva" que sigue la política fifty-fifty
de ARA. En Cancillería, Interior, Planificación, Finanzas aplicaron
políticas neoliberales obedientes al Consenso de Washington en busca de
alianzas con el gran capital global. Las secuelas de tales disparates han sido
devastadoras, mas sus culpables lejos de ser castigados o apartados con reencauchados,
pues Chávez se ha prohibido estudiar
en serio la problemática crítica
del país y prefiere seguir confiando en quienes saben darse maña
para desinformarlo y engañarlo, a base de juramentos y masajes
a su ego,
tratando a toda costa de tapar las cagadas que han puesto.
Como el Presidente
no tiene capacidad autocrítica ni para analizar sus errores ni los de
sus incondicionales, esta corriente "causurredista" sigue abusando de las medias
verdades para boycotear los intentos de debates que buscan sincerar la infeliz
actuación pasada y abrir paso a una discusión seria sobre la problemática
del país en toda su gravedad y la urgencia de aplicar en serio el espíritu
participativo enunciado en la Constitución (comenzando con el art. 251
que establece el Consejo de Estado). Se proclaman "constituyentes" como la universitaria,
la eléctrica; se ha pedido la petrolera, etc. pero todo queda en proclamas.
Los consejos locales pueden ser convertidos en farsas en manos de los alcaldes.
El trauma causado por la revelación del miquilenismo evidenció la
fragilidad del "bloque gobiernista", mas la persistencia de la degradación
que inyectan al gobierno y al pueblo permanece tapada y otorgada. Este es uno
de los nudos críticos por desentrañar.
Los golpes del 2002-3 a la economía nacional obligaron al gobierno a cambios
urgentes e improvisados que lo llevaron a la intervención directa, enterrando
sus ilusiones y algunas de sus prácticas de libertinaje neoconservador
y de complicidad de facto con el enemigo, aunque otras persisten, como ya se
dijo. Se trata de misiones para-institucionales, tipo operativos, de gran alcance
mediático y popular, que han sembrado promesas y compromisos a granel
en el seno de las capas pobres y paupérrimas, y se han iniciado con gran
efectismo en su seno.
En ese sector, que copa el 78%
de la población,
radica el apoyo masivo al Presidente, cuya cota ha venido creciendo desde el
año pasado y se ha reforzado con las misiones. Esta penetración "barrio
adentro" es el punto fuerte del chavismo, con fuertes rasgos emocionales de incondicionalidad,
rayanos a veces en la irracionalidad negativa y violenta, pero es al mismo tiempo
la base social potencial más firme de la nacionalidad genuina, consciente
y coherente con la concepción solidaria de la comunidad mundial del género
humano, en su mayoría explotada, expropiada de sus fueros como personas,
y por ende fuente clave de la soberanía en el enfrentamiento con el
Imperio y capa constituyente clave de la democracia participativa.
Lograr allí una
ciudadanía consciente y crítica, exigente y activa, solidaria pero
no incondicional, es el máximo reto. Es una inmensa labor de lucha masiva
y rápida contra la desinformación deliberada del poder mundial,
así como contra la fé y la creencia ciegas en poderes sobrenaturales,
labor de alfabetización y educación a fondo contra los supuestos
dioses celestiales o terrenales cultivados por comerciantes mediáticos
de la ignorancia y la credulidad de los humildes. El culto a los Dioses grandes
o a nuestros diosecitos pequeñitos (Bushitos...) debería ser desterrado "barrio
adentro" o "colina arriba". Deberíamos desterrar para siempre el lema
inquisitorial: "si no estás conmigo estás contra mí", atribuido
falsamente a Cristo, el primer líder y mártir de la rebelión
contra el imperio y contra la sumisión colonial de su pueblo judío,
y USAdo ahora por el nuevo César para avasallar el mundo entero. El lema
genuino de la paz y la tolerancia, de la convivencia genuina, es el reverso: "si
no estás contra mí estás conmigo". Ese deber lema clave
para construir una ciudadanía que sea capaz de lograr la unidad en la
diversidad. Obviamente, si estás al servicio del Imperio eres enemigo
de Venezuela y por ende mi enemigo. Pero si aceptas la
soberanía del país,
su constitución, sus instituciones, estés con o contra Chávez,
eres integrante genuino de la nación, con plenos derechos a participar
en esa democracia real por construir. Tal
línea de acción debería
ser uno de los ejes claves de los sectores centrales que han ido emergiendo
y adquiriendo autoridad moral y fuerza organizativa frente a las posiciones
extremas de uno u otro bando, empeñadas en el desconocimiento y la destrucción
del otro por cualesquiera vías.
La base común de la unidad nacional
es la constitución actual, su aplicación plena y su defensa,
que es la de la soberanía nacional, ante cualquier intento interno o
externo de violentarla o burlarla. En esa misión coparticipan civiles
y militares, y ante el reto planteado por la permanente conspiración
del Imperio, la preparación conjunta cívico-militar es un punto
vital de la agenda común. La coordinación en materia de objetivos,
organización,
acciones, tácticas de los múltiples sectores patriotas "no alineados" en
un movimiento nacional es un paso viable y urgente. Su conexión internacional
con el Foro Social Mundial en lucha por la "otra globalización", la
de los pueblos, la Sur-Sur, especialmente en este hemisferio, en procura de
la integración
popular latinoamericana, debería ser una de las metas prioritarias,
por razones obvias.
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