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Caracas / Venezuela -
 


Para la revolución bolivariana "business is business"
Orlando Ochoa Teran / Semanario Quinto Día No. 389 (Venezuela) - 23/04/04

La retórica presidencial

La petrolera ChevronTexaco advierte que en Venezuela "la política está separada de los negocios. hasta ahora nosotros no hemos tenido ningún tropiezo en ninguno de nuestros proyectos"

Esta semana, dos declaraciones pronunciadas por dos prominentes representantes de dos de las más prominentes corporaciones del mundo que enjuiciaban la revolución bolivariana desde opuestos ángulos, circularon profusamente fuera y dentro del país. Eran también testimonios de los ímprobos esfuerzos que el Gobierno despliega para obtener el apoyo de dos grupos opuestos, pero absolutamente necesarios, según la estrategia presidencial comunicacional, para preservar la posibilidades de sobrevivencia política.

La primera declaración provino del novel senador de Florida, Bill Nelson, electo en 2002 al Senado de los Estados Unidos de América, la corporación política legislativa más influyente del mundo. El antiguo astronauta de la Nasa decidió aterrizar y dedicarse a elaborar una nueva plataforma que incluya más latinos de Florida. Para iniciar esta tarea nada más propicio que ir a la guarida del segundo lobo feroz de los hispanos florideños. El senador Nelson, en seguimiento de su instinto político aseguró, después de su breve tránsito por Caracas, que el presidente Chávez es hostil a los intereses de EE UU, privilegia a grupos violentos y reparte pasaportes como confites que bien pudieran llegar a manos de terroristas. El vicepresidente José Vicente Rangel cree, por el contrario, que las relaciones con EE UU "son buenas en las áreas de petróleo...". Como veremos, por obra y arte de una personalidad bipolar la revolución bolivariana adora a las corporaciones petroleras de EE UU, pero odia al gobierno del presidente Bush. ¿Cómo reconciliar este conflicto interior?

¿Agua y aceite?

Apenas transcurridas unas horas de las declaraciones del senador Bill Nelson de Florida, se producen las del representante de ChevronTexaco para América Latina, Alí Moshiri, desde Nueva York, quien presa de un estado delirante de euforia capitalista aseguró, a través de Reuter, que en Venezuela "la política está separada de los negocios". El presidente Chávez acababa de amenazar a EE UU con suspender los embarques de petróleo, pero nada de esto perturbaba el desbordante entusiasmo de Moshiri que impertérrito persistía: "El Gobierno de Venezuela sabe que petróleo y gas son enormes bienes de intercambio y resulta, pues, muy lógico que traten a los inversionistas bien. hasta ahora nosotros no hemos tenido ningún tropiezo en ninguno de nuestros proyectos". Moshiri agregó que "ChevronTexaco considera expandir el proyecto de la Hamaca que comparte con otra estadounidense (Conoco-Philipps) en la Faja". "En la Faja", asegura Moshiri, "estamos mejorando el petróleo de la Madre Naturaleza y eso significa 'lots of money'". "El volumen de reserva es increíble", insiste Moshiri, "la Faja es una base de recursos colosales. Son millardos de millardos de barriles y el costo de encontrar petróleo es casi cero porque está allí". "Es como construir una refinería sobre una reserva", dijo en otro momento. Por supuesto, Moshiri no aclara que esta prédica revolucionaria de "business is business" no incluye a los empresarios venezolanos que junto con sus trabajadores, también venezolanos, se han convertido durante estos años bolivarianos en polvo cósmico. Pero, ¿qué importa eso si amor con amor se paga?

La tierna ChevronTexaco

Mientras todo esto ocurría, la OEA, a través de uno de sus brazos fundacionales, The Trust for the Americas, honró a ChevronTexaco con la Honorable Mención de 2004, ganada por su Programa de Desarrollo en el Occidente de Venezuela, implementado en "asociación con la comunidad para mejorar la salud, la educación y las oportunidades de los niños de esta región". Bien por ChevronTexaco y bien por la revolución bolivariana que promovió la distinción de la OEA. Pero curiosamente, o naturalmente, dirían algunos, el primero que se apresuró a extender sus felicitaciones por esta versión Barrio Adentro de ChevronTexaco en Venezuela fue el ex viceministro de Energía, actual embajador en Washington y petrolero Bernardo Álvarez. La carta la tomamos de la publicación en Internet, Venezuela Headlines: "La relación de ChevronTexaco -léase bien- con el pueblo y Gobierno de Venezuela demuestra los positivos resultados que son posibles cuando gobiernos responsables y corporaciones trabajan juntas para promover el desarrollo y aliviar la pobreza. Cada año -continúa Álvarez- ChevronTexaco invierte varios centenares de millones de dólares en sus operaciones en Venezuela. Esta inversión ha ayudado a reactivar el crecimiento económico en Venezuela después de décadas de mala administración, al mismo tiempo que permite a EE UU desarrollar una fuente confiable (léase bien, CONFIABLE) de petróleo, capacidad de refinación y, más recientemente, gas natural. Por esto sólo -asegura el embajador- ChevronTexaco merece reconocimiento; sin embargo -enfatiza Álvarez- la compañía ha hecho mucho más.". A esta altura de la misiva, el embajador entra en detalles de la obra social de ChevronTexaco por los pobres de Venezuela para después rematar: "En conclusión, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y su embajada en EE UU felicitan a ChevronTexaco por este reconocimiento y espera desarrollar relaciones similares con otras responsables corporaciones".

La otra cara

Que ChevronTexaco sea una empresa seleccionada por el gobierno del presidente Bush para comercializar el petróleo del país ocupado de Irak y cuya invasión ha condenado el jefe de Estado y el vicepresidente haya calificado de terrorista, ¿no debería hacer que el embajador plenipotenciario de Chávez en Washington fuera un poco más recatado en su "bootlicking" con una corporación de EE UU? Que Condoleezza Rice, la asesora de seguridad presidencial calificada por el presidente Chávez como "analfabeta" por denostar contra el gobierno revolucionario, haya formado parte de la junta directiva de ChevronTexaco, ¿no le dice nada a la revolución en su lucha global antiimperialista? Pero como dijo Alí Morishi de ChevronTexaco, "en Venezuela la política está separada de los negocios". Chávez habla de política y su embajador de business.

Por eso resulta normal, más que sospechoso, que sea precisamente el embajador Bernardo Álvarez, ex viceministro de Energía y Minas y por años miembro de la Comisión de Energía del extinto Congreso Nacional, promotor de Free Market Petroleum, la firma venezolana asociada con el republicano ex candidato a vicepresidente de EE UU, Jack Kemp, el que precisamente revele en el exterior que la alianza ChevronTexaco/pueblo/Gobierno es parte de la revolución. ChevronTexaco es una de las más poderosas corporaciones del mundo con ingresos operativos anuales por encima de los $112 millardos. La segunda petrolera de EE UU y la quinta del mundo.

No obstante, el embajador Álvarez, experto petrolero, debe saber que el pasado mes de marzo, ChevronTexaco, en un juicio que tuvo lugar en Louisiana (donde Citgo tiene una refinería) fue condenada a pagar $82 millones cuando un jurado demostró que intencionalmente había defraudado al fisco de ese estado entre los años 1987 y 1999. El fiscal alegó que ChevronTexaco vendía cada barril de petróleo a precios entre $1 y $1,50 por encima del precio que declaraba al estado de Louisiana. También debería saber que en una investigación dirigida por el Departamento de Justicia, ChevronTexaco se vio involucrada en presuntos sobornos que la relacionaban con el presidente de la ex república soviética de Kazakhstan, Nursultan Nazarbayev, con el ministro de Petróleo, Nurlan Balgimbaev, del mismo país y con James Giffen, asesor petrolero de nacionalidad estadounidense del presidente.

Mambrú no va a la guerra

Los diez años que precedieron a la invasión de Irak se caracterizó por un permanente desafío retórico de Saddam Hussein contra EEUU. El mismo que hoy remeda el presidente Chávez como una táctica de sobrevivencia, pero es muy probable que concentrados como están los halcones de la Casa Blanca y del Pentágono en la más seria pesadilla de Irak, el conflicto retórico de baja intensidad del comandante Chávez no tenga la repercusión que él aspira para salir del cerco de ilegitimidad que lo cerca. Está probado que nada de lo que dice Chávez altera la percepción internacional de que la Venezuela bolivariana ofrece increíbles oportunidades de riqueza a firmas extranjeras, especialmente las de EE UU y a un reducido grupo de venezolanos oficialistas. Estas firmas, como dice Moshiri de ChevronTexaco, "no tendrán ningún tropiezo en ninguno de sus proyectos". Business is business. Revolución es otra cosa.

o.ochoa@worldnet.att.net


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