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El
golpe de Estado fue petrolero
Pablo
Hernández, Elie Habalián, Víctor Poleo*
Venezuela
y el Plan Colombia
Venezuela es el tercer objetivo mundial del capital petrolero internacional:
nuestras reservas no convencionales en la Faja del Orinoco son equiparables
en volumen a las reservas probadas mundiales de crudos convencionales
en Arabia Saudita (270 mil millones de barriles). Son éstas
las reservas a futuro. “Para controlar a Venezuela
es necesario intervenir militarmente a Colombia” (P.
Coverdell, senador conservador americano y ponente del Plan Colombia,
Abril 2000) y, por extensión, a Latino América. En
consecuencia, repudiamos el hostigamiento, el debilitamiento y la
destrucción política y militar de paises miembros
de la OPEP por Estados Unidos. La agresión militar a Irak
por Estados Unidos y su Plan Colombia son, por igual, agresiones
a Venezuela, al colegiado OPEP y a las culturas árabe-islámicas
y latinoamericanas. Estados Unidos quiere hacer un Israel de Colombia.
En este contexto geopolítico ocurrió el golpe petrolero
en Venezuela del 11 de Abril 2002, aún latente. Por una parte,
la clase meritocrática fungió de peón en un
ajedrez internacional que le es inasible conceptualmente. Por la
otra, la Agencia Central de Inteligencia hizo su histórico
rol de doberman. El Departamento de Estado, a su vez, arriesgó
un conflicto de menor intensidad en aras de uno mayor, Irak. El
balance está por escribirse; por ahora la PDVSA de A. Rodríguez
se ocupó de un suministró seguro y confiable a 20
años, necesario para destruir Irak y Colombia, en adición
a entregar los campos deltanos para la EXON. Serio problema
es ser soldado en un estado que alberga un metaestado, PDVSA, un
estado mas allá del estado y cuyos intereses están
al servicio del capital petrolero internacional y de si misma, su
clase meritocrática. Venezuela es percibida por
el estado corporativo norteamericano como un yacimiento de energía,
no como una nación soberana.

Yacimiento de energía
bolivariano
En contexto geopolítico, la opción que maximiza nuestras
opciones a futuro es una alianza energética latinoamericana,
en oposición a la alianza hemisférica norteamericana.
Hoy, al igual que durante la gesta de independencia, las naciones
bolivarianas reivindican un destino común y su soberanía
en los recursos energéticos. El imperio norteamericano quiere
hacer un Israel de Colombia, mecanismo para palestinizar los países
bolivarianos.
El negocio petrolero
La clase meritocrática de PDVSA nos hizo creer a los venezolanos
todos que el negocio petrolero, su negocio, es un asunto para iniciados,
más complejo que las industrias eléctrica y del acero-aluminio,
más arriesgado que pilotear F16. Considere las dos siguientes
conductas, anomalías en paradigmas gerenciales:

La
internacionalización de PDVSA (1982-1998)
o de cómo la meritocrácia escapó al Fisco astatal
[1]
Dicen los estrategas corporativos [2] : “... el papel
de la internacionalización se relaciona con la necesidad
de PDVSA de conseguir mercados para el crudo venezolano pesado.
Los crudos pesados constituyen un 70% de las reservas probadas de
Venezuela y para ayudar (sic) a asegurar su salida PDVSA ha construido
(sic) en los últimos 20 años un sistema de refinación
extenso a nivel global, con capacidad de 1.5 millones de barriles
diarios, de lo cual 1 millón es para crudos pesados”.
Nada más falso. Los crudos venezolanos enviados a Ruhr Oel
desde 1983 han sido livianos (30 API promedio). En oposición,
PDVSA ha mercadeado con enorme ineficiencia los crudos pesados amargos
en los mercados abiertos. Más aún, países como
México que han logrado penetrar este segmento no han recurrido
a la integración vertical sino a mecanismos competitivos
de comercialización. Los cargamentos vendidos por PDVSA a
sus filiales internacionalizadas configuran un caso de transferencia
de rentas mediante precios con descuento. Aún así,
PDVSA no ha declarado dividendos sobre ganancias ni sus auditores
tienen acceso directo a los libros de la empresa en las filiales
internacionalizadas. El costo de estos activos no es recuperable
como quiera que su rentabilidad es una fabulación mercantil
(ingresos iguales a costos).
CITGO, un negocio meritocrático
Los aportes patrimoniales de PDVSA a sus refinerías en el
exterior rondan los 2.500 millones de dólares. El flujo neto
en 20 años con precios descontados es coartada de un negociado
para adquirir refinerías y cuyo valor es de 3.500 millones
de dólares. Si agregamos los costos directos de adquisición
de refinerías, la clase meritocrática ha pseudo-invertido
al año 2001 dineros de la Nación en el orden de 10.000
millones de dólares. Las utilidades de CITGO son magras.
Dice el Gral. Contreras Maza [3]: “… nuestra
empresa se encuentra muy bien posicionada para enfrentar los retos
futuros gracias a nuestra verdadera fortaleza, nuestra gente, quienes
trabajan dia tras dia para demostrar que somos la energía
... “
Continuación
- La Juguetería internacional
de la meritocracia 
*Pablo
Hernández, Elie Habalián, Víctor Poleo / www.soberania.info
con base en los trabajos de C. Mendoza Potellá,Gastón
Parra, Francisco Mieres, César Baena, Juan Carlos Boué,
Luis Vallenilla y otros. Caracas, noviembre 2002
[1] C. Baena (1997) y J.C.Boué (1998), estudios sobre la
internacionalización de PDVSA.
[2] C. Jorda, documento interno PDVSA, enero 2002
[3] PDVSA CITGO, documento interno, 12 septiembre 2002
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