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Artículo
Caracas / Venezuela - Lunes 31/03/03
 
 

El golpe de Estado fue petrolero
Pablo Hernández, Elie Habalián, Víctor Poleo*




Venezuela y el Plan Colombia

Venezuela es el tercer objetivo mundial del capital petrolero internacional: nuestras reservas no convencionales en la Faja del Orinoco son equiparables en volumen a las reservas probadas mundiales de crudos convencionales en Arabia Saudita (270 mil millones de barriles). Son éstas las reservas a futuro. “Para controlar a Venezuela es necesario intervenir militarmente a Colombia” (P. Coverdell, senador conservador americano y ponente del Plan Colombia, Abril 2000) y, por extensión, a Latino América. En consecuencia, repudiamos el hostigamiento, el debilitamiento y la destrucción política y militar de paises miembros de la OPEP por Estados Unidos. La agresión militar a Irak por Estados Unidos y su Plan Colombia son, por igual, agresiones a Venezuela, al colegiado OPEP y a las culturas árabe-islámicas y latinoamericanas. Estados Unidos quiere hacer un Israel de Colombia. En este contexto geopolítico ocurrió el golpe petrolero en Venezuela del 11 de Abril 2002, aún latente. Por una parte, la clase meritocrática fungió de peón en un ajedrez internacional que le es inasible conceptualmente. Por la otra, la Agencia Central de Inteligencia hizo su histórico rol de doberman. El Departamento de Estado, a su vez, arriesgó un conflicto de menor intensidad en aras de uno mayor, Irak. El balance está por escribirse; por ahora la PDVSA de A. Rodríguez se ocupó de un suministró seguro y confiable a 20 años, necesario para destruir Irak y Colombia, en adición a entregar los campos deltanos para la EXON. Serio problema es ser soldado en un estado que alberga un metaestado, PDVSA, un estado mas allá del estado y cuyos intereses están al servicio del capital petrolero internacional y de si misma, su clase meritocrática. Venezuela es percibida por el estado corporativo norteamericano como un yacimiento de energía, no como una nación soberana.




Yacimiento de energía bolivariano

En contexto geopolítico, la opción que maximiza nuestras opciones a futuro es una alianza energética latinoamericana, en oposición a la alianza hemisférica norteamericana. Hoy, al igual que durante la gesta de independencia, las naciones bolivarianas reivindican un destino común y su soberanía en los recursos energéticos. El imperio norteamericano quiere hacer un Israel de Colombia, mecanismo para palestinizar los países bolivarianos.


El negocio petrolero

La clase meritocrática de PDVSA nos hizo creer a los venezolanos todos que el negocio petrolero, su negocio, es un asunto para iniciados, más complejo que las industrias eléctrica y del acero-aluminio, más arriesgado que pilotear F16. Considere las dos siguientes conductas, anomalías en paradigmas gerenciales:

La internacionalización de PDVSA (1982-1998)
o de cómo la meritocrácia escapó al Fisco astatal
[1]


Dicen los estrategas corporativos [2] : “... el papel de la internacionalización se relaciona con la necesidad de PDVSA de conseguir mercados para el crudo venezolano pesado. Los crudos pesados constituyen un 70% de las reservas probadas de Venezuela y para ayudar (sic) a asegurar su salida PDVSA ha construido (sic) en los últimos 20 años un sistema de refinación extenso a nivel global, con capacidad de 1.5 millones de barriles diarios, de lo cual 1 millón es para crudos pesados”. Nada más falso. Los crudos venezolanos enviados a Ruhr Oel desde 1983 han sido livianos (30 API promedio). En oposición, PDVSA ha mercadeado con enorme ineficiencia los crudos pesados amargos en los mercados abiertos. Más aún, países como México que han logrado penetrar este segmento no han recurrido a la integración vertical sino a mecanismos competitivos de comercialización. Los cargamentos vendidos por PDVSA a sus filiales internacionalizadas configuran un caso de transferencia de rentas mediante precios con descuento. Aún así, PDVSA no ha declarado dividendos sobre ganancias ni sus auditores tienen acceso directo a los libros de la empresa en las filiales internacionalizadas. El costo de estos activos no es recuperable como quiera que su rentabilidad es una fabulación mercantil (ingresos iguales a costos).


CITGO, un negocio meritocrático


Los aportes patrimoniales de PDVSA a sus refinerías en el exterior rondan los 2.500 millones de dólares. El flujo neto en 20 años con precios descontados es coartada de un negociado para adquirir refinerías y cuyo valor es de 3.500 millones de dólares. Si agregamos los costos directos de adquisición de refinerías, la clase meritocrática ha pseudo-invertido al año 2001 dineros de la Nación en el orden de 10.000 millones de dólares. Las utilidades de CITGO son magras. Dice el Gral. Contreras Maza [3]: “… nuestra empresa se encuentra muy bien posicionada para enfrentar los retos futuros gracias a nuestra verdadera fortaleza, nuestra gente, quienes trabajan dia tras dia para demostrar que somos la energía ... “

Continuación - La Juguetería internacional de la meritocracia

*Pablo Hernández, Elie Habalián, Víctor Poleo / www.soberania.info con base en los trabajos de C. Mendoza Potellá,Gastón Parra, Francisco Mieres, César Baena, Juan Carlos Boué, Luis Vallenilla y otros. Caracas, noviembre 2002
[1] C. Baena (1997) y J.C.Boué (1998), estudios sobre la internacionalización de PDVSA.
[2] C. Jorda, documento interno PDVSA, enero 2002
[3] PDVSA CITGO, documento interno, 12 septiembre 2002


 
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