Convenio Petrolero con Cuba
Rafael
Quiroz S.* / Soberania.info
- 09/01/03
|
El
petróleo, como materia prima indispensable para los países
desarrollados -y también en vías de desarrollo-, está
llamado a jugar un papel primordial de geoestrategia en las relaciones
internacionales del mundo contemporáneo. De allí,
que no podemos excluirlo como elemento de integración entre
los pueblos de America Latina, tan ansiados, hoy por hoy, de una
integración comercial regional abierta que nos coloque, unidos
y homogéneos, frente a los grandes bloques comerciales y
empresas mastodontes del comercio internacional globalizado. Latinoamérica,
sin distinciones políticas, religiosas, geográficas
ni culturales de ninguna naturaleza, tiene la imperiosa necesidad
de concurrir a una integración de toda la región,
y Venezuela como país donde confluyen diversas características
geopolíticas, porque es caribeño y a la vez atlántico,
andino y también amazónico, y además se encuentra
a caballo entre Suramérica y el Caribe, debe unir sus esfuerzos
en procura de tan predicada integración.
De
tal manera que, siendo nuestro país eminentemente de economía
petrolera de exportación, es loable que use el petróleo
como arma geoestratégica de integración
regional. Por lo tanto, Cuba como país latinoamericano
(y Antilla Mayor del Caribe) no puede quedar fuera de tal integración
simplemente por diferencias ideológicas o políticas.
La integración es total y con toda la región,
o no es integración.
El
“Convenio Integral de Cooperación entre Cuba
y Venezuela”, comúnmente llamado “Convenio
Petrolero Cubano-Venezolano”, ha sido sometido a
una anatematización permanente producto de manipulaciones
que sólo obedecen a razones políticas, y otras veces
de ignorancia en la materia. En este sentido hay quienes, recurriendo
al desconocimiento de la opinión pública en el tema,
estigmatizan ideológicamente el Convenio para hacerle “el
coro” a quienes, desde la tierra del Tio Sam, consideran que
acentuando el injusto y criminal bloqueo económico contra
Cuba van a lograr doblegar al régimen de La Habana en su
oposición al gran gendarme del Norte.
El
“Acuerdo de San José” (Agos. 1980), el “Acuerdo
de Cooperación Energética de Caracas” (19 Oct.
2000), y el “Convenio Integral de Cooperación entre
Cuba y Venezuela” (30 Oct. 2000), tienen como norte la ayuda
y la cooperación de nuestro país -como primera potencia
energética del hemisferio- con los demás pueblos del
Caribe y de Centroamérica, dentro del marco de la integración
regional. El “Acuerdo de San José”, suscrito
junto con México también como país petrolero-exportador,
compromete a Venezuela y al país azteca para suplir, en partes
iguales, 80 mil barriles diarios (MBD) cado uno, el consumo interno
neto petrolero de origen importado de los países beneficiarios,
con las siguientes asignaciones de cuotas: Barbados 1,5 MBD (sólo
Venezuela); Belice 1,5 MBD (sólo México); Costa Rica
11,0 MBD Ven. y 7,0 MBD Mex.; El Salvador 1,0 MBD Ven. y 8,0 MBD
Mex.; Guatemala 12,0 MBD Ven. y 9,0 MBD Mex.; Haití 6,5 MBD
Ven. y 3,1 MBD Mex.; Honduras 5,0 MBD Ven. y 5,0 MBD Mex., Jamaica
7,0 MBD Ven. y 14,0 MBD Mex.; Nicaragua 7,1 MBD Ven. y 10,0 MBD
Mex.; Panamá 4,0 MBD Ven. y 3,9 MBD Mex. y República
Dominicana 24,8 MBD Ven. y 18,4 MBD Mex.
En
tanto que el “Acuerdo de Cooperación Energética
de Caracas”, suscrito sólo por Venezuela, compromete
a nuestro país a suministrar petróleo por una cantidad
total de 32,0 MBD a los siguientes países con las respectivas
cuotas asignadas: Barbados 1,6 MBD; Dominica 0,5 MBD; Grenada 0,5
MBD; Guyana 10,0 MBD; Haití 6,5 MBD; Honduras 5,0 MBD; Jamaica
7,4 MBD y San Vicente y las Granadinas 1,0 MBD.
Mucho
se ha dicho, y sobre todo se ha especulado, acerca de la conveniencia
o no para nuestro país del “Convenio Petrolero Cubano-Venezolano”,
pero tales cuestionamientos han estado recargados de un claro matiz
político por las circunstancias mismas que vive el país
(sobre todo de un controversial clima político) y también
por cierto resentimiento ideológico, prejuicio político
(que lleva consigo cierta dosis de “macartismo”) y predisposición
contra el gobierno cubano. Esto ha conllevado a que dicho acuerdo,
más allá del tratamiento preferencial que se le da
a Cuba (como también se le da a los demás países
de Centroamérica y del Caribe en los otros dos convenios),
tiene un remarcado sesgo ideológico por parte de quienes
lo critican y también de quienes repiten tales críticas
desconociendo tanto el acuerdo mismo como la materia petrolera en
sí.
Veamos
lo que dicen sus más conspicuos detractores: para
José Toro Hardy “la factura de Cuba se divide
en dos partes. Una parte que se financia a 17 años, 2% de
interés y otra que debería ser pagada de contado”
[1]; mientras que Leonardo Montiel Ortega
al referirse al mismo punto afirma: “Sobre todo cuando se
regalan por la vía del financiamiento a largo plazo (15 años
y 2% de interés)”.[2] La verdad
es que el primero miente al afirmar que el financiamiento del “Convenio
con Cuba” sea a 17 años, cuando lo cierto es que el
mismo es a 15 años, pero los dos, tanto Toro Hardy como Montiel
Ortega, deliberadamente omiten decir que el tratamiento
dado a Cuba en el plazo para el pago (15 años) y en el monto
de los intereses (2%) es el mismo recibido por los países
de Centroamérica y el Caribe que suscribieron el Acuerdo
Energético de Caracas. [3]
Es más, la escala que determina el monto de los recursos
financiados aplicables es la misma tanto para el “Acuerdo
Energético de Caracas” como para el “Acuerdo
Energético entre Venezuela y Cuba”, sin embargo esto
tampoco se dice para dejar dudas en el gran público que desconoce
la materia.
Fuente:
PDVSA [4]
Es
decir, que las ventas son sobre las bases del mismo esquema de financiamiento
mixto, de corto y mediano plazo, utilizándose también
las mismas escalas aplicadas al “Acuerdo Energético
de Caracas”. Sin embargo, esto tampoco lo han dicho quienes
se han dedicado a criticar el Convenio con Cuba, dejando así
entrever suspicazmente que dicho tratamiento preferencial es sólo
y exclusivo para la isla antillana del Apóstol José
Martí.
Es más, para mayor claridad y menos mortificación
de quienes se han dado a la tarea de satanizar el “Convenio
Petrolero con Cuba”, el mismo reza textualmente en su Artículo
III: “... en las cantidades y condiciones que se establecerán
anualmente entre Las Partes, tomando como referencia las
bases del Acuerdo Energético de Cooperación de Caracas.
Las ventas se realizarán bajo los contratos tipo de PDVSA...”
[5] (Negrillas nuestras). Esto quiere decir
que el “Convenio con Cuba” se rige, en lo fundamental,
por el “Acuerdo de Cooperación Energética de
Caracas”. Cuba tiene un consumo interno de 169.000 barriles
diarios (b/d) y produce cerca de 70.000 b/d, por lo que su consumo
interno neto petrolero de origen importado es de 99.000 b/d, de
los cuales Venezuela le suministra (Convenio petrolero) 53.000 b/d
de crudos y derivados de petróleo, y aún así
le queda un déficit de 46.000 b/d, el cual cubre en otros
mercados (“spot”). Posee tres refinerías, además
de la de Cienfuegos que no está activa (y que muchos creen
que es la única), ellas son: Bahía de La Habana (occidente),
Santiago de Cuba (oriente) y Sancti Spiritus (centro), con una capacidad
de refinación cerca de 60.000 b/d, de allí que el
31% de su petróleo importado son refinados o derivados.
Lo
anterior resulta contradictorio e ilógico, además
de incomprensible sobre todo en un régimen socialista, con
la falacia de quienes afirman que Cuba revende o reexporta el petróleo
que se le suministra; lo que resultaría imposible
–si fuese el caso- ya que las bases del ·Acuerdo Energético
de Cooperación de Caracas”, que como ya dijimos y demostramos
también rige para Cuba, establece que “el comprador
expresamente y de forma irrevocable asume el destinar el crudo o
producto para su consumo final en la República de Cuba. El
comprador no podrá modificar el destino final del cargamento”
(Contrato de Compra Venta (C+F) de Petróleo Crudo y sus Derivados).
[6]
El
trato preferencial para Cuba, con respecto a los demás países
de Centroamérica y el Caribe, estriba fundamentalmente en
lo siguiente: Cuba recibe 2 años de gracia y los
demás países 1 año (a excepción de Honduras
con 18 meses); todos los contratos son a un año y prorrogable
(y no sin prórroga como miente L. Montiel Ortega) y el de
Cuba es a cinco años, también prorrogable. El financiamiento
a corto plazo para Cuba es de 90 días y para los demás
países es a 30 días. Igualmente es de destacar que
el Convenio Integral entre Cuba y Venezuela va más allá
de lo meramente petrolero (de allí que se llame Integral),
y abarca áreas o sectores como la Salud (servicios de médicos,
especialistas y técnicos de la salud), Educación,
Deportes, Agroindustria Azucarera y sus derivados, Agricultura y
Alimentación, Turismo, Transporte, Venta de Productos (genéricos,
vacunas y equipos médicos), etc... Servicios y productos
cubanos que Venezuela paga en efectivo, después de haber
resultado inviable y engorroso para ambas partes la figura del trueque
(además de contraria a las prácticas comerciales acostumbradas
por PDVSA), por lo que desde el 12 de Agosto de 2001 los presidentes
de ambos países firmaron un Addendum que modifica el Artículo
II del “Convenio Integral de Cooperación”, y
entre otras cosas dice: “Estos bienes y servicios
serán pagados por las instituciones, organismos y empresas
de la República Bolivariana de Venezuela, con cargo a sus
respectivos presupuestos”. [7]
Esto deja fuera de toda sospecha que los productos y servicios médicos,
educacionales o deportivos (en donde a Cuba se le reconocen verdaderos
logros), nuestro país los reciba como contraprestación
o compensación al petróleo enviado a Cuba.
Tal
es el caso de los enfermos que quincenal o mensualmente se envían
a La Habana, gestionados y seleccionados por el gobierno venezolano,
para tratamientos médicos especiales. Ya para el 31 de Diciembre
de 2002 Venezuela había enviado 2.878 pacientes, con sus
respectivos acompañantes -de los cuales muchos son también
tratados con enfermedades secundarias-, a quienes se les ha practicado
tratamientos complejos y operaciones de alta cirugía. Por
este servicio el gobierno venezolano no paga absolutamente nada
y sólo costea el valor del pasaje aéreo. En
este sentido, vale acotar, que ningún país de Centro
América o del Caribe -a excepción de Cuba- signatario
del “Acuerdo de San José” o del “Acuerdo
Energético de Caracas”, ofrece beneficios médicos
gratuitos a venezolanos que, por diversas razones, no han
podido ser tratados en el territorio nacional.
Cómo
será la exageración de quienes manipulan tales informaciones
(incluyendo algunos parlamentarios ignaros en el tema), que hasta
el propio experto petrolero Alberto Quirós Corradi,
adversario frontal de la actual política petrolera y con
quien mantenemos diferencias profundas sobre la materia de los hidrocarburos,
públicamente les llama la atención cuando afirma:
“Le ruego, también, a los analistas petroleros nacionales
revisar cuidadosamente sus comentarios sobre el mencionado pacto.
1) No le estamos “regalando” petróleo
a Cuba. 2) Cuba no está revendiendo el petróleo que
le enviamos bajo este convenio. 3) La composición del “paquete”
de hidrocarburos que le vendemos a Cuba es mayoritariamente de crudos
y no de productos refinados. 4) Hasta octubre de 2001, La Habana
había pagado las obligaciones que le impone el tratado con
aceptable regularidad (un monto superior a 400 millones de dólares)
aunque con algunos “atrasitos” de cuando en cuando”.
[8] Por cierto, que en relación a “algunos
‘atrasitos’ de cuando en cuando” vale la pena
destacar lo dicho por el propio presidente de PDVSA, Alí
Rodríguez Araque, en un foro al diario El Nacional: “...casos
como el de los atrasos en los pagos por parte de la isla caribeña
se han dado con otros clientes en el pasado, pero nadie ha dicho
nada”. [9] Los intereses mezquinos y
desintegracionistas no siempre terminan imponiéndose con
sus patrañas, maniobras, tergiversaciones y desinformaciones.
Cuba
es el país de mayor extensión territorial y de mayor
población de la sub-región. Su industria azucarera,
tabacalera y de níquel, además de tres refinerías
(número que no tiene ningún otro país del área)
y de la infraestructura hotelera en todo el país, con preeminencia
en La Habana y Varadero (Matanzas), lo hacen el de mayor consumo
energético y el principal cliente de PDVSA de todos esos
importadores netos de hidrocarburos de Centroamérica y el
Caribe. Es por esto que a la hora de asignar cuotas petroleras de
exportación no puede caerse en el argumento necio e infantil
de pretender medir la cuota en promedio per cápita, como
si el petróleo se comiera o fuese un alimento básico
de la dieta diaria, tal como lo hace Leonardo Montiel Ortega en
su último libro “Convenio Petrolero Cubano-Venezolano.
Una rectificación indispensable” (Caracas 2001), se
trata de un ensayo lleno de imprecisiones, medias verdades y sobre
todo de mentiras a granel. Si lo dicho por Montiel Ortega fuese
válido, entonces la producción mundial de petróleo
habría que asignarla de acuerdo a la cantidad de población
que tengan los países, y siendo esto así, entonces
a China, un país con 1.250 millones de habitantes (una quinta
parte de la población mundial) y con un consumo petrolero
de sólo 3,5 MMBD, habría que asignarle 15 MMBD (la
quinta parte de la producción mundial); y USA, que tiene
una población de 285 millones de habitantes (solo 4,75% de
la población mundial y casi cinco veces menos que China),
habría que asignarle solo 3,6 MMBD (que es el 4,75% de la
producción petrolera mundial), sin importar el hecho que,
por ser un país desarrollado, su consumo sea de 19,5 MMBD.
Además
del rosario de grandes mentiras en las que incurre Leonardo Montiel
Ortega -en su auto editado libro- y José Toro Hardy (este
último en un programa televisivo dominical de Globovisión),
también incurre en mentiras de menos monta para tramar bien
la farsa y la maniobra de quienes se quedaron tristes para siempre,
envenenados con una mentalidad y vocabulario anticomunistas de los
años sesenta. Montiel Ortega engaña cuando afirma:
“Barbados fue el único país suscriptor del Acuerdo
de San José que no participó en la firma del Acuerdo
de Caracas” (p. 6). [10] Totalmente
falso, pues Barbados encabeza (por razones alfabéticas) la
lista de países que se benefician del Acuerdo Energético
de Caracas, con 1.600 b/d (ver Anexo);[11] como tampoco es cierto
que todos los países signatarios del “Acuerdo de San
José” (10) hayan suscrito el “Acuerdo Energético
de Caracas” (8), pues Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala,
Nicaragua, Panamá y República Dominicana no forman
parte de este último Acuerdo firmado en la Isla de Margarita
(Edo. Nueva Esparta) el 19 de octubre de 2000 (ver Anexo del AEC
–Acta de PDVSA PETROLEO, S.A.-, p. 2). También Montiel
Ortega finge cuando afirma: “...teniendo en cuenta el aumento
de los precios provocado por los recortes del año 2000”
(L. Montiel Ortega),[12] pues en el año 2000 no se produjo
ningún recorte por parte de la OPEP ni de los países
productores independientes. Todo lo contrario, en el año
2000 hubo cuatro aumentos de producción (y ningún
recorte): en Marzo (1.716 MBD), Julio (711 MBD), Septiembre (800
MBD) y Octubre (500 MBD).
Para
mentir L. Montiel Ortega ni siquiera guarda las formalidades del
más supino investigador, pues no tiene el cuidado de ser
sorprendido en sus minimas triquiñuelas con tal de hacer
aparecer sus mentiras como verdades a toda prueba, ante indefensos
incautos del tema petrolero. Es el caso que cuando Montiel Ortega
pretende “demostrar” que Cuba se sobreabasteció
de petróleo venezolano en 1999, por encima de su demanda
real, recurre como soporte -para su irresponsable afirmación-
al PODE (Petróleo y Otros Datos Estadísticos) de 1999
“en las páginas 224 y 225 mediante cuadros de importaciónes
de petróleo y productos por países” (L. Montiel
O.).[13] Lo que deja al descubierto en la mentira a Montiel Ortega,
es el hecho simple que EN EL AÑO 1999 NO SE PUBLICÓ
PODE (inexplicablemente fue el único año en que el
MEM no publicó estadística anual alguna), y en el
año 2000 PODE fue distribuido muy selectamente solo en CD-Room
(para PC), por lo que sus estadísticas en cuadros y gráficos
no aparecen en páginas numeradas, y el PODE correspondiente
al año 2001 aún no lo ha emitido el MEM (se estima
que pudiera estar listo para Enero de 2003), entonces, de dónde
sacó LMO tales cifras ?, al menos que se refiera al año
1998, año en que aún dirigía -lamentablemente-
la política petrolera venezolana el duo de sus correligionarios
Giusti-Arrieta (desde la Torre Este de La Campiña),
quienes –por cierto- nunca mostraron interes en auxiliar a
países hermanos del tercer mundo (mucho menos en “sobreabastecerlos”
en crudos), porque su filosofía sólo corresponde,
como bién sabemos, con los intereses de las transnacionales
petroleras y de los países desarrollados (con especial preferencia
para USA, país del que Giusti ha hecho “su segunda
patria”, o cuidado si es la primera). Aquí,
L. Montiel Ortega queda de nuevo al descubierto, o mejor dicho “desnudo”
(como en sus mejores años de “artista” de telenovela),
en su intento de confundir y tergiversar al montar toda una novela
plagada de engaños, inventos, fantasías, embustes,
mentiras y falsedades, ratificando –una vez más- su
conducta obsesiva que lo matizaron en su accidentada y fracasada
vida política. Leonardo Montiel Ortega miente consciente
y deliberadamente porque esa es su tipología colérica
y compulsiva.
El
“Convenio Intergral de Cooperación entre la República
de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela”, el
“Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas”
y el “Acuerdo de San José”, son demostraciones
fehacientes de que Venezuela marcha, en forma correcta, por la vía
del esquema de la integración regional abierta, donde puedan
concurrir todos los países -sin distinción alguna-
ubicados al sur del Rio Grande, y de esta forma constituir una gran
Comunidad de Naciones que nos permita salir airosos de los desafíos,
las amenazas y los retos que, hoy por hoy, nos impone una globalización
excluyente, un neoliberalismo pernicioso y una internacionalización
de la economía nociva y dañina,que solo tiende a seguir
favoreciendo a los países más desarrollados y poderosos
de la tierra. Es extraño, además de macartista, que
las personas que critican a Venezuela por sus intercambios comerciales
con Cuba, no dicen nada en relación a los intercambios comerciales
de EE. UU. con China, Vietnam y Corea del Norte.
*Economista-Petrolero.
_____________________________
[1]
José Toro Hardy. Pdvsa y Cuba. En El Universal (07 Agos.
2002), p. 2-9.
[2]
Leonardo Montiel Ortega. Convenio Petrolero Cubano-Venezolano. Una
rectificación indispensable. Caracas, 2001 (Libro extrañamente
sin Pie de Imprenta ni firma de Editorial alguna), p. 10.
[3] Cfr. Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas.
Caracas (19 Oct. 2000), p. 2; y Acta de la Asamblea Extraordinaria
de Accionistas de PDVSA PETROLEO, S. A. (19 Mar. 2002), p. 3.
[4] Cfr. Acuerdo de Cooperación Energética de Caracas
(p. 2), Convenio Integral de Cooperación Entre la República
de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela (p. 3) y
Acta de la Asamblea Extraordinaria de Accionistas de PDVSA PETROLEO,
S.A. (19 Mar. 2002), p. 2.
[5] Convenio Integral de Cooperación
entre la Republica de Cuba y la República Bolivariana de
Venezuela. Caracas, 2000, p. 2.
[6] PDVSA. Contrato de Compra Venta (C+F) de Petróleo Crudo
y sus Derivados (CCV). Caracas, Oct. 2000, p. 3.
[7] Addendum al Convenio Integral de Cooperación entre la
República Bolivariana de Venezuela y la República
de Cuba. Caracas (12 Agos. 2001), p. 1.
[8] Alberto Quirós Corradi. Cuatro píldoras de un
mismo frasco. En El Nacional (15 Sept. 2002), p. E/8.
[9] Alí Rodríguez Araque. Hay sobreoferta de petróleo.
Declaraciones. En El Nacional (14 Sept. 2002), p. E/1.
[10] Leonardo Montiel Ortega. Convenio Petrolero Cubano Venezolano.
Caracas, (extrañamente sin Pie de Imprenta ni Firma Editorial
alguna), 2001, p. 6.
[11] PDVSA. Acta de la Asamblea Extraordinaria de Accionistas de
PDVSA PETROLEO, S.A., p. 2.
[12] Idem, p. 5.
[13]
Leonardo Montiel ortega, op. cit., pp. 26 y 27.
| |
|
Arriba |
 |
Portada |
|