La olla podrida de PDVSA y la posible intervención
de Norteamérica
David Javier Medina
/ Rebelión
- 04/02/03
|
Hace
algunos meses, varios analistas petroleros como Francisco
Mieres, Víctor
Poleo y Pablo
Hernández, todos ellos importantes colaboradores
del Centro de Investigaciones de la OPEC, adscrito al Ministerio
de Energía y Minas, plantearon la urgencia de reestructurar
la industria petrolera venezolana PDVSA, por cuanto en ella
se estaba fraguando otro golpe como el ocurrido el 11 de abril del
2002, con miras a satisfacer intereses privados, y buena parte de
ellos, de las empresas petroleras norteamericanas.
Una
vez iniciada la huelga petrolera y el gobierno denuncia internacionalmente
el saboteo en PDVSA, los analistas mencionados iniciaron una campaña
de concientización cuyo mensaje ha sacado a la luz pública
una realidad que toca las motivaciones de guerras en el mundo, los
golpes de estado en América Latina, y planes militares como
el plan Colombia, cuya finalidad describen con la afirmación
de que se pretende convertir al vecino país en la Israel
de Sudamérica.
Antecedentes históricos
Esta
información fue recogida en el foro "PDVSA por
dentro" realizado en Maracaibo a pocos días
de haberse movido el buque Pilín León, en el que Pablo
Hernández fue su ponente mientras simultáneamente
otros analistas hacían lo suyo en otras regiones del país.
Valiéndose
de hechos históricos que a su juicio explican la crisis actual
del país y el mundo, Hernández advierte que cuando
los patriotas liderados por Bolívar se enfrentaron al imperio
español por defender la tierra venezolana, murió uno
de cada cuatro venezolanos, es decir, 250 mil muertes durante la
gesta de independencia que permitió la liberación
de cinco naciones.
Tal
reflexión se hizo con el ánimo de aclarar que el proceso
de transformación del país vuelve a comenzar en diciembre
del 2002, significando la mayor responsabilidad de los venezolanos,
quienes el día de mañana deberán responder
a sus hijos si se cumplió o no.
Hernández
destaca que Estados Unidos no aparece en esa fecha, pero en el año
19 su departamento de estado lanza el instructivo en el que se afirma
la necesidad de apoderarse de las áreas petroleras que cayeron
en manos británicas.
Explica
entonces que Estados Unidos no participa en la primera guerra mundial
por ser en ese momento y desde 1860 el primer productor y exportador
de petróleo en el mundo, y durante la guerra abasteció
de petróleo no solamente a Francia e Inglaterra, sino también
a Alemania, así como también la abasteció durante
la segunda guerra mundial, evidenciando que USA no tiene amigos
y enemigos sino intereses.
No
obstante y pese a tener el mayor yacimiento petrolero conocido en
esa época, inicia la guerra por el petróleo contra
Inglaterra y Francia. En el año 19 es cuando comienza en
Venezuela la lucha entre la Shell y la Creole por los campos petroleros
del Lago de Maracaibo.
Por
eso es evidente que desde hace más de 80 años, para
USA el petróleo es vital, tanto así que el año
2001, el vicepresidente de esa nación Dick Cheney, concretamente
el 30 de abril, expone las bases del famoso plan energético
de Bush, mencionando que "la realidad es que los combustibles
basados en el petróleo cubren virtualmente el 100% de sus
necesidades de transporte y una porción abrumadora de los
requerimientos de electricidad". Hernández añade
basándose en e mismo documento que tal realidad ha sido cierta
durante años y lo seguirá siendo en el futuro.
De
tal manera que desmiente los argumentos dados en el pasado por Luis
Giusti, Quiros Corradi, referidos a que el petróleo no tiene
futuro y será sustituido por otra fuente de energía,
lo considera un cuento falso vendido a los venezolanos para justificar
la privatización de PDVSA.
Un enigma llamado Estados Unidos
Estados
Unidos consume la mitad de la gasolina del mundo, 50 litros de gasolina
de cada 100, y en el futuro necesitará para sus requerimientos
de electricidad, construir entre este año y el 2020, un aproximado
de 1300 a 1900 plantas de electricidad, una por semana, todo para
consumo interior, con la particularidad de que si pretende elevar
el ritmo de desarrollo necesitarán más.
También
necesitarán más de 400.000 kilómetros de gasoducto
secundario y más de 90.000 kilómetros de gasoducto
principales. Hernández hace énfasis en que se está
hablando de la primera economía del mundo, la cual necesita
petróleo barato, no cualquier petróleo, y son pocos
los lugares del mundo que pueden ofrecer barriles de petróleo,
cuyo costo de producción sea menor a cinco dólares
el barril.
De
tal manera que el 17 de mayo, Dic Cheney, quien también es
presidente de una de las primeras compañías de servicios
petroleros, expone con la anuencia del presidente Bush, que Estados
Unidos se podía ver en problemas si fallaba el abastecimiento
de combustible, cuando en realidad se trataba de una crisis falsa
creada por la empresa Enron, para cobrar lo que había aportado
a la campaña del actual presidente de Estados Unidos.
Se
plantea entonces que se debe obtener petróleo, donde sea
y por el medio que sea, pues se trata de un problema de seguridad
nacional.
Hernández
le agrega a tales afirmaciones la necesidad de considerar que veinte
de los principales dirigentes políticos en el actual gobierno
de esa nación, son funcionarios de la industria petrolera,
mientras que otros 32 representantes principales son representantes
de las compañías de armas, incluyendo la esposa de
Cheney, que es asesora de la principal empresa armamentística
norteamericana.
¿Por qué el petróleo?
El
petróleo no es solamente gases para cocinar, materia prima
para plantas de electricidad, combustible, carburantes, aceites
o asfalto para las calles, sino fundamentalmente la única
fuente de energía conocida en el mundo que permite con un
tanque de gasolina de cien litros mover una gandola de cientos de
toneladas. No existe otra fuente de energía con esa propiedad
más que los combustibles del petróleo.
Pero
el petróleo también provee numerosos derivados que
satisfacen un sin fin de ramas industriales, pues hasta la amalgama
y la reina de los dientes existen gracias a derivados del petróleo,
es decir, millones de productos salen del petróleo y tal
característica la convierten en la primera materia prima
del mundo actualmente y probablemente en los próximos cien
años.
¿Cómo
encaja Venezuela en esa realidad? La crisis venezolana radica sencillamente
en pretender sacar la mayor cantidad del petróleo del país,
y para tal propósito pretenden realizar el golpe de estado.
Situaciones provocadas desde afuera que evidencian el enorme poder
que tienen las compañías petroleras en el mundo.
De
las quinientas grandes corporaciones del mundo, se evaluaron 260
compañías que producen bienes materiales, porque las
otras 240 responden a comercios, seguros, bancos, finanzas que no
producen absolutamente nada.
Las
compañías ligadas al petróleo o a la producción
de energía ocupan la mitad de la economía mundial,
lo que da base a la frase lapidaria de que actualmente las compañías
petroleras son las dueñas del mundo, pues controlan la energía
que mueve a la economía mundial y la materia prima sin la
cual la economía mundial no funcionaría.
Cuarenta
de cada cien toneladas de comercio en el mundo son de alguna manera
petróleo y gas y ese es el peso que tiene, según Hernández,
el enemigo al cual se enfrenta Venezuela, entendiendo enemigo como
las empresas petroleras de Estados Unidos.
Transnacionales petroleras son un monstruo económico
El
poder financiero de las compañías petroleras se evidencia
cuando las empresas Exon Movil, BP y SHELL, declaran ganancias netas
el año 2001 después de pagar impuestos por 34 mil
millones de dólares, mientras que todas las compañías
de computación del mundo (europeas, norteamericanas y japonesas),
incluyendo la del hombre más rico del planeta, declaran la
mitad.
Dichas
compañías que declararon el doble del resto de la
industria mundial controlan el gobierno británico y el norteamericano,
pero declaran solo el monto de las ganancias netas y probablemente
estén ganando el triple, gracias a los llamados costos operativos,
que son formas de ganancia.
La
fragilidad del monstruo
El
famoso cuento de que el consumo petrolero decaerá en un futuro
inmediato, se contradice en los resultados del análisis de
las principales fuentes estadísticas de Estados Unidos, donde
se evidencia que del año 1985 al año 2010 el consumo
de petróleo ha ido y seguirá aumentando.
Para
el año 2020 se prevé que Estados Unidos de cada cien
barriles de petróleo que consume, tiene que importar ochenta
a diferencia de los sesenta que importa actualmente.
Mientras
Europa, de cada cien barriles de petróleo que consume debe
importar noventa y en un tiempo no muy lejano tendrá que
importar todo el petróleo que consuma, al igual que Japón.
De
tal manera que de los 60 a 75 millones de barriles de petróleo
que necesitarán para el año 2020, van a tener que
importarlo todos. Con la consideración de que esos 75 millones
de barriles significan 25 yacimientos como Venezuela, siendo el
país el quinto productor mundial.
La política exterior de USA se basa en su dependencia
energética
Estados
Unidos no puede incrementar el 50% de su consumo de petróleo
sin meterse política y militarmente en los países
de los cuales depende su consumo petrolero. Donde exista el petróleo
que ellos necesitan, ellos intervendrán por las buenas o
por las malas. Y esos países no son otros que México,
Venezuela, Colombia, Ecuador y Argentina, hablando solamente de
Latinoamérica. Estos países le exportan a Estados
Unios tanto petróleo como Arabia Saudita y Canadá,
traducidos a casi tres millones de barriles diarios que salen de
América Latina.
Otra
consideración importante es que para estados Unidos es más
importantes el petróleo de América Latina que el de
Arabia Saudita, por hechos como que el de México está
a un día de camino, el de Venezuela a cinco días,
mientras que el de los árabes está a cinco semanas.
Por eso siempre se dijo en Estados Unidos que tenían petróleo
en su patio trasero, es decir, América Latina.
Se
plantea entonces que las necesidades energéticas de Estados
Unidos han creado unas compañías multinacionales sin
nacionalidad, no se trata de una compañía norteamericana,
europea o japonesa, sino multinacionales.
Cuando
Estados Unidos lidera una guerra por el petróleo está
asegurándole el petróleo a sus compañías
en Europa, en el sureste Asiático y n el Japón, prueba
de ellos es que una parte de la Mitsubishi es de la General Motors.
Fusiones que están dadas en el resto de las grandes compañías
del mundo, como las acciones de la Exon Movil en la Shell y viceversa.
¿Quiénes gobiernan el mundo?
Existe
una especie de gobierno mundial controlado por las grandes corporaciones,
de las cuales aquellas 260 corporaciones están respaldadas
por quince bancos mundiales. Es por ello que cuando Estados Unidos
inicia su operación libertadora "están con ellos
o contra ellos", simplemente están diciendo que la materia
prima, concretamente el petróleo, es para asegurar la energía
barata para Estados Unidos, Japón, Europa, países
del sureste asiático, además de México y Brasil,
donde ellos tienen su factoría.
Los yacimientos petroleros importantes en el mundo
Estados
Unidos ya ha reconocido que la mayor reserva de petróleo
en Europa, específicamente en el mar del Norte, está
en declinación y ya no se realizan inversiones en el lugar,
lo cual explica la presencia de Noruegos en Venezuela, Brasil y
otras partes del mundo.
Estudios
científicos sugieren importantes reservas petroleras en la
frontera de Colombia y Venezuela, así como también
han convertido al Africa Occidental en una nueva frontera petrolera
del mundo.
Al
compararse el nuevo mapa petrolero con el escenario bélico
del mundo no es casual encontrar que donde hay guerras, golpes de
estados o sublevaciones, existen también grandes reservas
de petróleo. Donde hay petróleo hay problema y curiosamente
las democracias no funcionan y a juicio de Hernández, Estados
Unidos promueve la falsa democracia.
Tres
ejemplos de ello, son la guerra de Afganistán, la cual obedece
a que en ese país existe el 35% de la reserva de gas mundial,
y todas las guerras impuestas a ese pueblo tienen como trasfondo
la construcción de un gasoducto del principal campo de gas
hacia Pakistán, y aunque podría hacerse por Irán
o Irak, a Estados Unidos no le conviene pues considera a ambos países
como "eje del mal".
Tampoco
les conviene sacarlo por Rusia, lo cual les deja una única
opción de sacarlo por Pakistán hacia el océano
y de allí despacharlo a Europa y Japón, por las rutas
convencionales de las empresas norteamericanas.
La
guerra se justifica más que por los atentados del 11 de septiembre
en Nueva York, cuyas investigaciones presenta graves denuncias entre
los cuerpos de seguridad, a que los "talibanes" apoyados
en el pasado se negaron a regalar su materia prima.
Vale
mencionar que en Afganistán se produce el 75% de la heroína
mundial, que la consume Estados Unidos y Europa, y constituye un
negocio tan rentable como el petróleo, pues mueve más
de mil doscientos millones de dólares diarios en los grandes
bancos del mundo.
Otro
ejemplo se presentó cuando desde Moscú hace varios
meses ordenaron asesinar a varias personas de la resistencia Chechena,
matando tanto a rehenes como rebeldes, por la simple razón
de que chechenia, ubicada en el mar Caspio, zona productora de petróleo
que es básicamente una ruta petrolera de importancia, y Rusia
no puede darse el lujo e quedar fuera del negocio petróleo,
mucho menos cuando gana no solamente quien lo produce y lo comercializa,
sino también por donde pasa el petróleo.
El
último ejemplo lo constituye Yugoslavia, que también
es una ruta petrolera importante y sin ir muy lejos el eminente
bombardeo a Irak.
La
guerra no es solamente por la energía sino también
por la materia prima barata, contenida en los minerales básicos
para construir un motor de reacción y cualquier herramienta
moderna.
Minerales
que son básicos en las ramas estratégicas de la economía
mundial, en los rubros de maquinaria y herramienta, comunicaciones,
energía y química, lo que hace indispensables dichos
minerales para las principales industrias que mueven la economía
mundial y han motivado luchas carnales por el petróleo y
la materia prima barata.
Un botín llamado Venezuela
En
Venezuela no solo hay petróleo sino también grandes
reservas de minerales como gas, carbón, hidro-energía,
acero, aluminio, hierro, entre otros.
Dentro
de ese contexto se sitúa Venezuela como una presa apetecible
para las transnacionales petroleras, cuyos enlaces con la antigua
gerencia de PDVSA fueron descubiertos en las políticas de
internacionalización de la industria desarrolladas por Luis
Giusti, pero que tuvieron su origen en la llamada "nacionalización
chucuta" realizada en el primer gobierno de Carlos Andrés
Pérez.
Desde
entonces se denuncia un historia de evasión fiscal, un proyecto
de privatización PDVSA y lo que califican con "mitocracia"
en la que solo ascienden quienes tienen compromisos con las transnacionales
petroleras.
Las
guerras que se avecinan Cuando en futuro se vean las guerras y las
masacres africanas, éstas estarán relacionadas con
petróleo, oro, diamante, hierro, cobre, cobalto, manganecio
y uranio, ¡masacre al pueblo que no importa porque son negros!.
Ello constituye la razón de la famosa operación Libertad
Duradera, y contra ese enemigo se enfrenta Venezuela.
Lo que esconde el Plan Colombia
En
el campo de Caño Llimón ubicado a lado de la Victoria
en Apure, cuyo petróleo sale a Barinas y luego al Palito,
es una zona que significa un solo yacimiento petrolero, con la particularidad
de que en el Casanare colombiano, se encuentra el yacimiento de
Cusiana y Cuspiagua, principal yacimiento petrolero colombiano con
más de un millón trescientos mil barriles de petróleo
diarios, que salen en gran cantidad para Estados Unidos, ese petróleo
no puede salir de Colombia sino por tres vías: por Venezuela,
pero está prohibido por la constitución venezolana,
puede salir hacia el pacífico, pero tendría que pasar
dos veces la Cordillera de los Andes, a una altura de más
de cinco mil kilómetros, además que saldría
al pacífico, que no es el mercado principal norteamericano.
Tendría que salir entonces pegado a la frontera venezolana
hasta el punto en el que atraviesa la cordillera para salir a Puerto
Cobeñas, un puerto turístico transformado en puerto
petrolero. En dicho lugar sale un oleoducto que tienen 700 kilómetros
y que la guerrilla colombiana paralizó durante 270 días
el año 2001, y aún así, el oleoducto ofreció
ganancias, el oleoducto es de la Occidental Petróleos en
las que el presidente Bush tiene intereses.
Ese
oleoducto originó que en abril del 2002 los Estados Unidos
a través de su departamento de estado, financiarán
la Brigada Oleoducto, 2.500 hombres elites colombianos apoyados
por una fuerza de reacción rápida de helicópteros,
más un avión que sobrevuela las 24 horas al día
el oleoducto a fin de proteger los intereses norteamericanos.
Añade
que otro detalle referido al señor Colin Powell, cuando empezó
el movimiento golpista en Venezuela, y el funcionario americano
viajara a Colombia con la orden de que la famosa ayuda militar para
combatir el narcotráfico se invirtiera en la guerrilla, algo
que se venía haciendo hace tiempo, pero que en ese momento
fue legalizado.
El
problema no era el narcotráfico, sino la guerrilla ubicada
en esa zona petrolera y en la zona del Putumayo colombiano al límite
con Ecuador, en donde están las principales reservas petrolíferas
de Ecuador y la principal zona de cocaína, que también
es controlada por Estados Unidos.
El
90% de la cocaína mundial sale de Colombia, siendo un negocio
tan redondo que un kilo de cocaína cuesta en Colombia a la
mafia norteamericana en complicidad con funcionarios de la CIA,
1.500 dólares, pero en el mercado de los Angeles o Nueva
York cuesta entre 120.000 y 150.000 mil dólares, y si le
agregan azúcar, el precio se triplica.
El
Plan Colombia, definido por el presidente Uribe, defensor de la
libertad, a pesar de que llevan seis meses en esa nación
en estado de excepción, donde no hay derechos humanos en
las zonas declaradas de excepción, contempla transformar
al ejército colombiano de 50.000 mil hombres en la actualidad
a 300.000 mil hombres financiados por Estados Unidos y el pueblo
colombiano a través de los impuestos de guerra, además
de aspirar en tener un millón de milicianos, disfrazados
de informantes, cuando en realidad se trata de fuerzas paramilitares.
¿Para qué necesita Colombia 1.300.000 hombres
armados?
Se
trataría de un ejército más grande que el de
Alemania, Italia o Francia, los cuales no están destinados
a acabar con la guerrilla, a la cual quieren neutralizar según
declaraciones del presidente Uribe, sino más bien empujarlos
de los llanos colombianos hacia los Andes, pues el verdadero objetivo
se llama Venezuela, con sus 2.500 kilómetro de frontera con
los llanos colombianos, y de esta manera justificar una mayor intervención
de Estados Unidos en Colombia para que la guerrilla se traslade
a Venezuela, Ecuador y Brasil, convirtiendo a la guerra colombiana
en la guerra de liberación de los países de Sudamérica.
El
plan ya es tan obvio que el jefe del Comando Sur de Estados Unidos,
el general James Hill, alertó que en toda América
Latina operan "narco-terroristas" vinculados a grupos
islámicos radicales como Hamas, Hezbolah y Al Qaida.
Un
plan macabro que comienza a dibujarse en la realidad venezolana
cuando Pablo Medina, político de la oposición, declara
a los medios la necesidad de eliminar a las Fuerzas Armadas venezolanas,
y los militares de Altamira reiteran la necesidad de sacar la política
e las Fuerzas Armadas.
Podría sobrevenir otra guerra independentista
El
papel del Plan Colombia estimaba que el ejército venezolano
"contuviera" a la guerrilla en la frontera venezolana,
pero en realidad se trata de que se reprima al pueblo colombiano
que emigra por la violación de sus derechos, tan iguales
como lo de los ecuatorianos, los bolivianos, repitiendo la represión
en la historia de Latinoamérica de hace doscientos años,
cuando se hizo necesario liberar primero a Colombia y de allí
los colombianos y ecuatorianos a morir en la batalla de Carabobo.
Aunque
también vale decir la salida de los negros y llaneros venezolanos
para morir en Chile, convirtiéndose en el único ejército
en la historia de la humanidad que no regresó con botines
de guerra.
Además
de ese problema para el Plan Colombia, los Estados Unidos tienen
el problema de que si intervienen en Venezuela, no se van a enfrentar
contra un ejército sino contra un pueblo, y esa nación
nunca ha vencido cuando se enfrentan a pueblos, prueba de ello es
el ejemplo indiscutible de Vietnam.
Estados
Unidos podrá meter todas las bombas que quieran, pero no
tienen idea de cuantos hombres necesitarán para controlar
nada más a los chavistas, que según sus cuentas solo
son tres millones, no podrán controlar Caracas, cuántos
hombres necesitarán, teniendo en cuenta que Caracas no tienen
ninguna importancia para ellos, más sí el lago de
Maracaibo, el campo fluvial, Guayana, y para controlar tales planes
a largo plazo tienen que resolver el problema por el camino democrático,
es decir, negociación y elecciones.
Colombia
sería la Israel de Sudamérica. Disfrazar una salida
"democrática" en Venezuela explica la búsqueda
de otro Pedro Carmona Estanga, o que del propio seno del gobierno
salga un traidor, un "judas", en lo cual se encuentran
aceleradamente trabajando.
Mientras
ello sucede Estados Unidos pretende entonces convertir a Colombia
en la Israel de Sudamérica, porque desde Paria a Trinidad,
hasta Bolivia, existe un enorme yacimiento petrolero entre los Andes
sudamericanos, el macizo de Guayana y la selva Amazónica,
pero además de eso, las selvas aledañas a los andes
sudamericanos y las amazónicas son la última reserva
de biodiversidad en el mundo, lo que tiene extrema importancia para
los países industrializados que han destruido su biodiversidad.
Por
eso el autor del Plan Colombia argumentaba que para controlar a
Venezuela era necesario intervenir militarmente a Colombia, pues
el país sí tiene el petróleo que necesitan.
Venezuela
es petróleo, gas, carbón, y además tiene un
río Orinoco, único en el mundo, por producir miles
de barriles diarios, en el cual podrían instalarse plantas
de energías en el alto Caroní, para generar la energía
eléctrica de toda Sudamérica.
Por
eso en el plan energético norteamericano, PDVSA es vital
para mantener al país como un exportador de energía,
lo que desmiente el famoso cuento de que no hay desarrollo en la
economía, o no hay inversiones por la falta de garantías
que ofrece el gobierno. Tal afirmación es falsa, pues simplemente
al capital extranjero y parte del nacional no le interesa el país,
solo importa que produzca petróleo, gas y electricidad, cualquier
otra inversión no da ganancia.
Venezuela
es 368.000 mil millones de barriles que divididos entre tres demuestran
que hay petróleo para 120 años en reservas probadas,
las cuales pretenden sacar en los próximos 20 años.
¿Quiénes son las fuerzas sociales que están
detrás del conflicto venezolano?
Cuando
en Europa se venden 100 dólares de petróleo en forma
de combustible, aceite o cualquier otro producto, los gobiernos
cobran 68 dólares por impuestos, 16 cobran las compañías
petroleras y 16 es lo que reciben los venezolanos, es decir, cuando
Europa paga por el barril 20 dólares, el mismo se convierte
en 150 dólares y de allí salen los 68 de impuestos.
Es
tan grande el beneficio petrolero de los gobiernos, que países
como Alemania, Francia, Japón, Reino Unido, Italia, ninguno
de ellos tiene petróleo, a excepción de Inglaterra
en el mar del norte, y sin embargo reciben ganancias del negocio
de petróleo tres veces más que el gobierno venezolano.
Los
gobiernos occidentales, el Grupo de los Siete son el primer factor
que se beneficia del negocio petrolero, prueba de ello es que la
gasolina en esos países es costosa, no por el precio del
barril, sino por los impuestos que ellos le agregan al ser consumidos
en sus mercados. No obstante, se obstinan en acusar los altos precios
de la OPEP.
Se
tiene entonces la primera clase social involucrada en el conflicto
venezolano, que son los gobiernos occidentales. Y si se lleva a
una escala, el capital petrolero internacional lo conforman los
gobiernos occidentales, las compañías petroleras,
que entre ambos comercializan y obtienen beneficios por miles millones
de dólares, muy por encima a lo que reciben los países
de la OPEP, lo que recibe PDVSA y finalmente lo que reciben los
venezolanos.
Quienes
defienden la "meritocracia", los militares de Altamira,
y demás políticos de oposición no son valientes
sino que se sienten apoyados por capitales extranjeros.
El mito de PDVSA
La
oficina de relaciones públicas de PDVSA, según la
revista que ellos paguen, la colocan entre los cinco primeros lugares
de las industrias mundiales.
A
PDVSA le ingresó durante el 2001 46.000 millones, a Exon
190.000, Chevron 99.000, pero lo importante es que PDVSA comercializa
tres y medio millones de barriles diarios, mientras que Chevron
comercializa menos de dos millones y medio, aún así
obtienen el doble de ingresos.
Pero
de la ganancia de 46.000 millones de PDVSA, solo declaran en dividendos
3.600, mientras las transnacionales triplican esas ganancias aún
comercializando menos petróleo, lo que obliga preguntarse
cuál es la eficiencia de la antigua gerencia de PDVSA. No
basta salir entre los primeros cinco en una revista pagada.
Los costos de PDVSA
Hernández
considera que se comienza a comprender el cuento de la vieja "meritocracia"
de PDVSA al evaluarse los costos, los cuales son sacados de la propia
información de la compañía.
El
actual ministro de finanzas, Tobías Nóbrega, realizó
un estudio al respecto en el que muestra una estructura de costos,
de donde se deduce que los empleados de PDVSA cuestan el doble y
producen la mitad, y ello obliga revisar las cuentas de la principal
industria del país.
No
se necesita ser un experto petrolero para notar que cuando la Exon
Mobil compra el petróleo en más de 50 países
en el mundo, para sus inversiones en todas partes, a diferencia
de PDVSA que no compra petróleo, y sin embargo, se refleja
en los costos un 40% por concepto de compra de crudo, la primera
duda.
Pero
la segunda duda se presenta cuando las compañías petroleras
mundiales pagan tres veces más impuestos que PDVSA y cuando
lo entregan al gobierno, éste ha de tomarlo sin exigir cuentas
claras.
PDVSA
paga un tercio de los impuestos, después de decir que el
gobierno a despilfarrado los recursos de la industria con intenciones
de ahogarla, sin detenerse a reparar en los costos de operación
y explotación. Nuevamente la Shell, por ejemplo, con inversiones
y campos petroleros en todo el mundo gasta solamente el 9%, la Exon
Mobil que es la primera compañía del mundo en más
de 130 países gasta el 23%, mientras PDVSA que solamente
produce en Venezuela gasta en operaciones un 47%, cinco veces más
que las transnacionales.
¿Por qué sucede tal cosa?
La
historia política y económica de Venezuela en los
últimos 26 años, bajo el reinado de PDVSA, muestran
que la producción petrolera desde el año 1976, año
de la "nacionalización" de la industria, la industria
petrolera no debe compartir las ganancias con gobierno foráneo
alguno, pero a mediados de la década del setenta la industria
petrolera nacional entregaba al fisco el 80% por cada cien dólares
facturado, declarando entre ganancias y cotos el 20%, aclarando
que no se trata del porcentaje de ganancias real, sino del monto
declarado. Las ganancias no declaradas quedaban en la industria,
era un monto mayor, cuya dimensión es tan grande que entre
el año 50 y 70 la Shell y la Standar, lograron la mitad de
las ganancias mundiales para los Estados Unidos, gracias a Venezuela.
Los
señores de PDVSA en 26 años cambiaron el negocio,
por cuanto ahora producir petróleo es más caro y lo
que recibe el gobierno y por ende el resto de los venezolanos, es
menor. Esto obliga preguntar a los "genios" de PDVSA porqué
convirtieron a la industria en la única del mundo que presenta
como balance, costos crecientes de producción, cuando cualquier
economista o bodeguero sabe que en su negocio la idea es disminuir
los costos para aumentar la ganancia.
Cuando
cualquier economía se fusiona, como hicieron con PDVSA en
la gestión de Luis Giusti, es para disminuir costos. Cuando
la Exon se fusiona a la Mobil para enfrentar la lucha por los costos
decrecientes en el mercado petrolero, se ahorran en el primer año
2.000 mil millones de dólares y cada año se ahorran
a misma cifra desde entonces. Pero la gerencia de la meritocracia
de PDVSA hizo todo lo contrario.
El
inicio de la crisis venezolanas se sitúa en los años
1989 y 1990, momento del "caracazo" que coincide con el
paquete económico de Carlos Andrés Pérez, y
la caída en el mundo de la Unión Soviética,
dando origen a la lucha mundial por el reparto del planeta y la
ofensiva latinoamericana por las privatacizaciones, además
de la lucha por el despojo de todas las empresas públicas
de los gobiernos latinoamericanos y del mundo.
En
consecuencia, Chávez no es más que el producto de
esa crisis en la que Venezuela recibe cada vez menos de la industria
petrolera, con otra característica más importante
reflejada en el año 1996, cuando se eleva la producción
petrolera al máximo y Venezuela recibe menos.
Luis
Giusti se hace presidente de PDVSA en 1996, estando en la junta
directiva con Carlos Ortega y el "experto" petrolero Toro
Hardy, a quien califican de delincuente que en el año 1976
se fue del país cuando el gobierno de Carlos Andrés
Pérez lo mandó a detener, dictándole un auto
de detención por haber recibido soborno de una compañía
del sur del lago, a la que él le dio la información
para que obtuviera contratos a cambio de 600.000 mil dólares
en acciones.
Tal
delito fue demostrado en el primer gobierno de CAP, pero Hardi se
fugó del país, para volver diez años después
cuando el juicio prescribe y es nombrado nuevamente miembro de la
junta directiva de PDVSA.
En
el momento en que la industria produce más, el estado venezolano
recibe menos dinero, no obstante el señor Luis Giusti, hoy
asesor energético de Estados Unidos, señala que la
producción petrolera venezolana debe elevarse a seis millones
de barriles en el 2006 y a once millones en el 2010.
Elevar
la producción y privatizar la industria petrolera es todo
el trasfondo de la actual pugna por el poder, mientras le meten
el cuento a la población de que si se eleva la producción,
vendrán construcciones, viviendas y trabajo, cuando detrás
de todo ello habrá reducción de personal, desempleo
y cero inversión social.
Sembrar el petróleo
La
frase que inmortalizó a Uslar Pietri, cuando hacía
referencia de sembrar el petróleo en educación, salud,
infraestructura, seguridad, defensa, agricultura, industria no petrolera,
nunca se cumplió, pues durante los últimos 26 años
ha ido decreciendo la inversión en dichos sectores gracias
a la meritocracia, que ha sembrado el petróleo dentro de
PDVSA.
¿Cómo ocurre la estafa?
Al
elevar los costos de producción en el año 1991 al
1996 un dólar con sesenta centavos, Giusti se encarga de
duplicar el costo en el 98, y luego Guaicaipuro Lameda lo vuelve
a duplicar en su gestión, resultando el costo de producción
en este momento en quince dólares, según información
del actual presidente de PDVSA, cuando en la realidad es que un
barril no debería costar más de cuatro dólares.
Allí comienza la estafa.
Entre
el año 90 y 98, la producción petrolera venezolana
sube en un 50%, pero los costos suben en 175%, siendo el primer
caso mundial de una industria que aumenta la producción,
se desarrollo y aumenta sus costos.
Por
vía de las contratas, mejor conocida como outsourcing, en
el año 1993 PDVSA canceló nueve millones de dólares,
pero en 1999 pagaba mil setecientos setenta y cinco millones de
dólares, nada más por ese concepto el estado ha perdido
más de siete mil millones de dólares.
Las
contratas son compañías privadas que cobran por la
inversión de PDVSA, y todos los gerentes de la empresa tienen
familiares en contratas en las que no invierten nada y cobran por
ello, bajo esa figura hay cuarenta y cinco mil obreros mantenidos
por PDVSA, el doble de la nómina actual.
Otra
forma de aumentar los costos radica en los convenios operativos
firmados por Giusti, quien le dijo al país que existían
campos marginales para los que no había dinero suficiente,
ni tecnología, por lo que era necesario firmar convenios
para entregar campos marginales a través de nuevas concesiones.
Se
entregaron entonces en tres rondas miles de kilómetros cuadrados
en concesión, entregadas a 35 años, con la irregularidad
de que quienes recibieron la concesión, trabajan los campos
venezolanos, sacan petróleo y PDVSA les compra el crudo al
precio que ellos establezcan.
Cuando
el convenio debería consistir en que los beneficiarios de
la concesión arriesguen capital para sacar el petróleo
que el estado no puede extraer.
Dichos
convenios están firmados en Londres, Nueva York y París,
por lo que si se presenta algún problema jurídico,
no son los tribunales nacionales los que han de juzgar la continuidad
o no de los convenios firmados. Ello significa violación
de la soberanía. Pero además de ello, si en dichos
campos petroleros no se halla la cantidad de petróleo estimado,
Venezuela ha de pagar la diferencia.
Otro
factor irregular, se refiere a que en el año 1998 se asegura
en los convenios sacar el petróleo a nueve dólares,
en el 2000 cuesta quince dólares, pero a PDVSA le cuesta
producir el barril cinco o nueve dólares, la diferencia que
oscila entre seis o incluso doce dólares, la debe pagar el
gobierno, es decir, los venezolanos. Todo gracias a un proyecto
firmado por Luis Giusti, pero también a la política
petrolera de Acción Democrática y COPEI durante los
últimos 26 años, en complicidad con la antigua gerencia
de PDVSA.
En
esos convenios operativos hay 600.000 mil barriles de petróleo
diarios, y de esa cantidad 500.000 mil están fuera de la
cuota OPEP, lo que se traduce en que cuando Venezuela reduce la
cuota de producción la de ellos no es reducida.
El
país no puede vender su cuota a 20 o 29 dólares porque
primero debe comprar esos quinientos mil barriles producto de los
convenios operativos, dándose incluso el caso de que Venezuela
compra un barril a 22 dólares para luego venderlo a 20 dólares.
El
informe del comisario de PDVSA en el año 2000, Rafael Darío
Ramírez, padre del actual ministro de Energía y Minas
y que ya falleció, denuncia que las compañías
filiales de PDVSA nombran sus propios auditores para informarles
lo que ellos desean, no obstante se da el caso de la Venton Vincler
en Monagas, la cual declara producir un barril cuesta 8,77 dólares,
pero PDVSA demuestra que cuesta 3, 63 dólares, y a pesar
de ello la nación tuvo que pagar 5,14 dólares de diferencia,
originando que entre 1993 y 1999 la compañía invirtiera
542 millones de dólares y PDVSA le regresara 535 millones
de dólares, es decir, produjeron en Venezuela con el dinero
de los venezolanos.
Otro
caso denunciado en el informe se refiere a la Total Finel, la cual
construye un pozo de exploración alegando un costo de 26
millones de dólares, que la división de Oriente de
PDVSA demuestra tienen un valor real de 7 millones, sin embargo,
la diferencia de 18 millones es pagada a Total Finel, cantidad que
es tres veces lo que necesita la industria pesquera artesanal venezolana
para su desarrollo y se le regaló en una sola operación
a una compañía petrolera foránea.
En
17 de los 31 convenios operativos, las empresas contratadas emplean
mano de obra extranjera violando la ley de trabajo en número
y monto, produciendo un costo al país de 16.500 mil millones
de bolívares.
Otro
caso en el campo Colón concretamente en la zona límite
entre Colombia y el estado Zulia, se establece un incentivo de dos
dólares por barril cuando la producción llegue a 98
millones de barriles, pero en junio de 1998 se modifica el contrato
y se hace retroactivo, comenzando a pagar los dos dólares
desde el año 1999, cuando se debió empezar a pagar
desde el año 2.013 Los casos antes mencionados corresponden
únicamente al informe del año 2.000 del comisario
de PDVSA, lo que a la postre significó una pérdida
para el país por unos mil millones de dólares, pero
no son el verdadero negocio.
El verdadero negocio...
A
pesar de la gravedad de los casos anteriores, Hernández asegura
que el verdadero negocio de la mal llamada meritocracia, inicia
en el año 1983. PDVSA durante la guerra de Irán –
Irak , logra acumular un aproximado de cinco mil millones de dólares
en caja chica, pero se presentó el problema de cómo
lavar ese dinero para beneficios personales. Encontrando la respuesta
con el famoso "viernes negro", es decir, cuando la devaluación
de la moneda venezolana y la salida al exterior de millones de dólares
sacados por toda la banca venezolana de ese entonces.
Sin
embargo, todavía quedaba dinero en el país, y como
PDVSA era industria nacional consolidada, el experto petrolero Calderon
Berti, que hoy día es asesor de la Coordinadora Democrática
y en aquel entonces se disfrazaba de jeque encendiendo cigarrillos
con billetes de quinientos bolívares, propone asegurar el
petróleo venezolano internacionalizando a PDVSA, lo que significó
la compra de refinerías, estaciones de servicio y puntos
de embarques o terminales en el exterior.
Por
la primera refinería comprada se paga un adelanto del 50%
en 1983, traducidos en 250 millones de dólares entregados
por Berti en efectivo. Ese mismo año deja Luis Herrera el
gobierno y lo sucede Jaime Lusinchi, cuyas primeras acciones como
gobernante fueon orientadas a investigar el contrato con la refinería,
descubriendo que ese 50% no costaba 250 millones de dólares
sino 28 millones de dólares.
Hernández
asegura con cierta ironía que los "patriotas" de
Acción Democrática se indignaron e inmediatamente
compran el 29% de esa compañía en 320 millones de
dólares, para mejorar el negocio. Los mismos adecos que hoy
día siguen en la oposición.
Desde
entonces se compran 19 refinerías en el exterior, 13.000
a 15.000 estaciones de servicios en el exterior, además de
puertos o terminales también en el exterior. Todas esas refinerías
las estaban vendiendo porque no servían, según los
informes financieros del socio.
Eran
refinerías con más de cincuenta años, las cuales
servían solo para procesar petróleo liviano y mediano,
no para procesar petróleo pesado como lo es el venezolano.
Se deduce entonces que en dichas refinerías jamás
se ha procesado crudo venezolano, obligando a la pregunta de ¿a
quién le compra petróleo Venezuela?, siendo la respuesta
en México y el Mar del Norte, donde se compra petróleo
a 20 dólares.
El
negocio consiste en sacar el petróleo de Venezuela, venderlo
en el exterior y con ese dinero comprar el crudo liviano que necesitan
esas refinerías, violando todas las leyes del país,
como por ejemplo el convenio cambiario con el Banco Central, en
el que se establece por ley, que PDVSA no puede cobrar y todo lo
que venda debe ser depositado en la cuenta número uno del
Shase Manhattan Bank a nombre de la República de Venezuela.
La traición a Carlos Andrés Pérez
PDVSA
no cumplió el convenio bancario con el Banco Central y significó
entre otras cosas el derrocamiento jurídico de Carlos Andrés
Pérez, en su segundo mandato, cuando intentó imponer
el cambiario del convenio número uno y vender las refinerías
en el exterior, ya que en ese momento el fisco nacional comenzó
a sentir la disminución de los ingresos por parte de la industria
petrolera.
Esto
evidencia el poder de la antigua gerencia de PDVSA, que ajuicio
de Hernández, aún con sus lacayos si no sirven los
sacan.
Se
compran más refinerías en el exterior, no para asegurar
mercado o procesar crudo venezolano, sino para sacar el dinero fuera
del fisco y lavarlo en el exterior. Y el lavado es tanto, que se
vende crudo a los socios con descuento a través de refinerías.
Se llegaron incluso a vender hasta con dos dólares y en el
período de Giusti, el descuento llegó a ser de cuatro
dólares, prueba de ello es el petróleo vendido en
1998 y 1999 a CITGO en tres dólares, cuando su precio estaba
en siete dólares, por debajo de los costos de producción
en lo que Giusti considera: "recuperar mercado aprovechando
precios competitivos". Por lo que Hernández asegura
que no hace falta ser experto petrolero para saber que son las palabra
de un ladrón. Una auto estafa cuya ganancia es declarada
y dejada en el exterior, porque la reciclan y lavan en compañías
ubicadas en Panamá, Islas Caimán, las Bahamas y demás
paraísos fiscales contenidos en 189 compañías
que no presentan cuentas a nadie. Se prestan el dinero y las ganancias
entre sí al 0%, mientras PDVSA está endeudada en el
exterior con diez mil millones de dólares. Los socios norteamericanos
y europeos piden crédito a la banca con los activos venezolanos,
siendo la fianza los mismos activos. Ni siquiera regalando los activos
Venezuela puede salir del negocio, pues se encuentra atada a contratos
de 20 y 30 años, que aún regalando activos se les
debe seguir suministrando petróleo con descuento, porque
según los tribunales en Londres, Nueva York o París,
evadir tal contrato sería una causal de intervención.
Y esa es la carta que tienen debajo de la manga en la oposición,
denunciar a Venezuela como violador de los convenios internacionales,
después que vendieron el país a espaldas de los venezolanos.
La evasión fiscal
El
otro cuento de PDVSA se refiere a los ingresos totales de la industria
y lo que realmente reciben los venezolanos a través del fisco
nacional, cuyo monto pocas veces pasa de diez mil millones. Todo
gracias a que la producción asciende, pero los costos ascienden
mucho más, lo que a su vez desmiente la afirmación
de que el actual gobierno ha recibido cien mil millones de dólares
en los últimos tres años, porque en realidad solo
ha recibido 25 mil millones de dólares en dos años.
Venezuela prácticamente no recibe dinero del exterior, lo
cual quiere decir que si el país es sometido aun cerco y
no vende más petróleo no se vería afectada
si recibiera realmente el dinero de quien compra crudo en el país,
concretamente en las Salinas, Paraguaná y el Palito, pero
los países foráneos si necesitan ese crudo, por cuanto
su consumo energético es enorme.
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