¿Está dentro del mismo gobierno el enemigo
más peligroso del Proceso Bolivariano?
Eudes Vera / Soberania.info
- 25/02/04
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Muchos Bolivarianos de buena fe están convencidos de que
la reciente devaluación del bolívar es positiva para
el país y señalan inclusive que la misma sólo
afecta a los sectores pudientes de la población, que tendrán
que pagar más caro su whisky o su crucero por el Caribe.
Sostienen a pies juntillas que de ninguna manera la devaluación
afectará a los pobres porque éstos no necesitan dólares
y además los precios de los productos de la cesta básica
están regulados, amén de existir la alternativa para
el pueblo de adquirirlos a muy bajo precio en los llamados Mercal.
Por supuesto que yo no comparto esa creencia un tanto ingenua,
e insisto en que las devaluaciones a quienes más afectan
es mayormente a los humildes, que constituyen precisamente, el
sostén político principal de este gobierno revolucionario.
¿Qué en
qué me baso para afirmar lo anterior? En una verdad de Perogrullo: que
prácticamente no existe ningún producto o servicio
que consumamos o utilicemos los venezolanos que no contenga por
lo menos un componente importado , componentes
que se pagan en dólares y que inciden inevitablemente en
el aumento de todos, absolutamente todos esos productos y servicios .
Mientras tanto los sectores pudientes siguen disfrutando de su
caviar o de su queso holandés importado, porque al fin y
al cabo ellos tienen sus dólares y sus empresas. Entonces,
para compensar el aumento de precios, simplemente ajustan hacia
arriba los precios de sus productos, mercancías y servicios. ¿Y
quién termina pagando esos precios (o pasando más
hambre, si no puede adquirirlos)? Pues el mismo de siempre: Juan
Bimba.
Para muestra basta un botón. En Últimas Noticias de
fecha 22/02/2004, aparece bajo el título: "Nuevos
precios rayan al Mercal" una reseña que da cuenta
de la desagradable sorpresa que sufrieron las amas de casa de Charallave que
hacían
cola para adquirir los productos Casa, en los
diferentes centros Mercal, cuando un vocero del establecimiento
les alertó sobre
el incremento de los precios de algunos productos. Dice la nota
periodística: "Omaira García, asidua visitante
del Mercal, dijo que los aumentos no fueron anunciados con anticipación
y que eso es una falta de respeto con los consumidores". "Mientras
estábamos en la cola nos pasaron un papelito con los nuevos
precios. La leche aumentó de 4.700 a 5.000 y la margarina
de 1.200 a 1.650. Hay quienes venían con el dinero exacto
y se fueron", explicó. García indicó además
que la pasta larga aumentó de 1.100 bolívares a 1.400,
las caraotas subieron 100 simones y el kilo de pollo 300 bolívares.
Otra señora que salía del Mercal de Nueva Cúa
afirmó con frustración: "no veo la necesidad
de hacer una cola tan larga, estar en medio de este sol y luego
de casi dos horas no ahorrar nada. El aceite de soya aumentó 1000
bolívares y la harina de maíz está igual que
en los mercados", refunfuñó.
Llama la atención que en varios de esos rubros los aumentos
excedieron con creces el porcentaje en que fue devaluado el bolívar
(20%). En efecto, en el caso de la margarina y la pasta los aumentos
alcanzaron el 37,5% y el 27,3%, respectivamente. O sea que además
de la inflación hay también especulación en
los Mercal. Yo no entiendo entonces cómo el Ministro
Giordani puede afirmar que se devaluó en un 20% para reducir
la inflación que se vaticina en un 26% para este año. ¿En
qué país del mundo se devalúa la moneda para
disminuir la inflación? ¿Es lógica esa estrategia? ¿O
será que yo soy bruto?
Ahora, yo me pregunto: Si estos
escandalosos aumentos están
ocurriendo con una de las joyas de este proceso como son los Mercal,
que era el refugio de los pobres, cómo será la cosa
en los abastos y supermercados? Claro está que el Presidente
aumentará el salario mínimo el 1° de mayo venidero
en un 10 o 20%, pero, ¿Compensará ese aumento la
galopante inflación y la especulación que ya nos
está cayendo encima como consecuencia indiscutible de esa
devaluación absurda e injustificada? Y me sigo preguntando, ¿No
era más lógico no devaluar, tomando en cuenta los
favorables índices macroeconómicos y las expectativas
de crecimiento de que gozaba el país a comienzos de año? ¿Por
qué se aprobó un presupuesto con un precio estimado
de 18,5 dólares para el barril de petróleo para este
año, cuando se sabía que todo el año 2003
el precio se mantuvo por encima de los 23,5 dólares? ¿No
se estaba creando un déficit ficticio en ese presupuesto
para justificar la devaluación?
Al igual que en los crímenes, un buen detective debe siempre
preguntarse a quién beneficia, en el caso de este crimen
de la devaluación, yo me pregunto ¿A quién
beneficia? Y la única respuesta que encuentro es: A los
enemigos de este proceso de redención de nuestro pueblo.
Y de dónde salió esa decisión de devaluar?
Pues del gabinete económico y del BCV. ¿En dónde
está entonces el enemigo más letal de este proceso
entonces?
Eudes Vera - eudesvera@cantv.net
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